Juan Antonio Pons: "No cansa, la sonrisa de un niño compensa cualquier esfuerzo"

 

La semana pasada participó en nuestro chat el jefe de la oficina de comunicación de la fuerza logística terrestre 2 de Zaragoza para hablar de su experiencia

El Periódico del Estudiante

--Qué se siente al saber que España vende armas a algunos países que pueden matar a personas de sus ejércitos de paz? (Daiana)
--Un arma en la cintura de un Guardia Civil, por ejemplo, sirve para reforzar el mantenimiento de la ley y el orden. Un arma en poder de un atracador es un instrumento para hacer daño, robar, por ejemplo. Las armas las fabrican empresas, las diseñan ingenieros y las utilizan los militares (si son armas de guerra) y te llevarías las manos a la cabeza de saber la cantidad de industrias, de las que tú tienes productos en casa, fabrican armamento. No obstante, el problema es el uso que se haga de ellas y para su control están las instituciones democráticas.

--¿En qué condiciones se encontraban los niños de Bosnia cuando llegasteis allí? (Andrea)
--No se diferenciaban aparentemente en nada respecto a los españoles, iban a la escuela y jugaban siempre que podían en la calle. Se puede decir que las condiciones para la paz ya están aseguradas.. O casi. Viven como en España pero con un nivel de vida de hace 30 años.

--¿Qué ayudas humanitarias habéis realizado? (Chrisplovid)
--Hemos entregado material sanitario, alimentos, bicicletas, material de oficina, tanto en los meses en que yo estuve como en los 15 años de presencia española. Te puedo asegurar que los militares españoles somos muy queridos por la población de Bosnia-Herzegovina y, por lo que sé, también por la de Kosovo y de los lugares a los que vamos en misión de paz. Se repite mucho, pero es verdad: a los españoles nos quieren porque nos entregamos y ayudamos sin pedir nada a cambio.

--¿Cuál ha sido la anécdota que más le ha sorprendido? (Marta Borque y Mary Agustín)
--No se me olvidará nunca. Tuve una reunión con un alto cargo de una localidad de Bosnia y se presentó a la reunión con una cazadora abierta y debajo llevaba el pijama.

--¿Qué hacíais para pasar el tiempo libre cuando no estabais trabajando? (Mahier Quesada, IES Pedro Cerrada, Utebo)
--Descansar. Era una misión en la que teníamos que replegar gran cantidad de material militar y vehículos, hasta sábados y domingos teníamos trabajo, trabajo duro. Eran miles de toneladas las que teníamos que mover y 'empaquetar', trasladar a puerto y embarcar. Éramos los últimos y teníamos que cumplir la misión en los plazos fijados.

--¿Has visto morir a mucha gente? (Javier Sáiz, IES Pedro Cerrada)
--No. Allí las condiciones de vida no son como las de España, pero no hay miseria extrema.

--¿En cuántos países tiene España misiones de paz? (Laura López. Teruel)
--En estos momentos, las fuerzas españolas están en Kosovo, Líbano y Afganistán. También en Bosnia-Herzegovina, pero en la zona de Sarajevo. En total, son alrededor de 3.000 militares los que contribuyen a mantener la paz en estos países.

--¿Por qué decidiste ir a misiones humanitarias en lugar de quedarte en España?, ¿te obligan a ir? (Andrea Muresán, IES Pedro Cerrada)
--Nadie me obligó. Me presente voluntario. Para un militar es una experiencia y una forma de poner en práctica en condiciones reales todo lo aprendido durante años.

--¿Qué imaginabas encontrar, se alejaba mucho de la realidad lo que tú imaginabas? (Claudia y Sonia)
--En Bosnia-Herzegovina me encontré el país mucho mejor de lo que pensaba. Pero tuve la oportunidad de hablar con militares españoles que habían estado hace 15 años y me contaban asombrados que la diferencia que habían encontrado respecto a mediados de los años 90 era como de la noche al día. Y en gran parte se debía a la presencia española, que había aportado recursos, paz y estabilidad a la zona.

--Los soldados españoles dan clase a los niños de los países a los que vais? (David Pérez. La Almunia)
--Sí. Les damos clases de español si lo desean. Muchos niños hablan español o lo chapurrean, debido a los muchos años de contacto con los militares españoles y también debido a que en la televisión de Bosnia echan novelas hispanoamericanas sin doblar al bosnio.

--¿Ha conocido a niños y niñas de mi edad? Si es así, me gustaría saber si les ayudan de algún modo. (Fernando Navas. Sto. Dmgo de Silos)
--Sí, he conocido a bastantes, especialmente con problemas físicos y psíquicos. Como están más desamparados, los militares españoles teníamos con ellos jornadas de convivencia y, sobre todo, facilitábamos recursos a sus familias.

--¿A qué edad se entra en la escuela en Bosnia? ¿Le gusta el trabajo que esta haciendo por todos los niños en Bosnia u otros países? ¿Le cansa? (Nuria Delgado. Sto. Domingo de Silos)
--No cansa, porque la sonrisa y el agradecimiento de un niño compensa cualquier esfuerzo. Es así de simple. A la escuela, creo recordar que entran con algún año más que aquí.

--¿Cómo decidiste entrar en el Ejército? (Javi Moreno)
--Siempre quise ser militar, aunque no tenía ningún antecedente familiar que hubiese sido militar.

--¿Cuánto tiempo has estado en Bosnia? (Aiara López)
--Estuve en Móstar (Bosnia-Herzegovina) cerca de cinco meses, entre mediados de febrero y finales de junio de 2007.

--¿Te asustaste mucho en aquel lugar teniendo en cuenta lo que te podría haber pasado? (Chrisplovid)
--No. Sabía que llegaba a un lugar en el que ya reinaba la paz, una paz relativa, pero no había sustos importantes por los que preocuparse. Esa es mi experiencia.

--¿Qué se siente al ver que hay gente viviendo así y la mayoría de las personas no tenemos conciencia de ello? (Alba)
--Pues te das cuenta que todos nosotros, en los países desarrollados, nos preocupamos por cosas que, en realidad, no tienen mucha importancia. Allí, la gente lucha por sobrevivir. Tienen para comer, pero futuro profesional y trabajo es lo que les falta la mayoría.

--Qué comías durante las misiones? (Ariadna Forcada, IES Pedro Cerrada, Utebo)
--Comida española condimentada por personal y cocineros bosnios. Ponían todo su interés, pero ¿te imaginas cómo era una paella en Bosnia? Se parecía en que tenía arroz. Hacia el final de la misión, como tuvimos que dejar de utilizar la cocina, comíamos en el comedor francés. La comida a las doce del mediodía y la cena a las seis de la tarde.

--¿Cuál fue tu labor allí?
--Era el jefe de la Unidad de Repatriación, responsable de desmontar un extenso campamento español a base de contenedores, almacenes y talleres. Cargamos dos barcos con todo el material

--¿Cuando volviste, había cambiado tu imagen de las personas de España? (Isaac Flores, IES Pedro Cerrada, Utebo)
--Había cambiado el hecho de darle importancia a las cosas que son intrascendentes y que, a veces, nos preocupan demasiado. Allí la vida es más difícil. Falta trabajo y futuro para los jóvenes y adultos. Pero las autoridades de Bosnia son conscientes y trabajan en ese sentido.

 

 

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