Querer es poder

 

Elena Dieste (1º ESO Escolapias Pompiliano)

Gasta cinco minutos de tu tiempo para escuchar o leer esta historia, merecerá la pena, te darás cuenta de la suerte que tenemos y no la apreciamos. La historia comienza en un pueblo cercano a la capital de Ecuador. El 23 de septiembre de 1932 nació un niño llamado David, no era un chico normal, le faltaban los brazos. Se crió en una familia humilde, con poco dinero y bastante numerosa. Cuando era pequeño, David no se daba cuenta de su discapacidad física. Pero a medida que iba creciendo se preguntaba: "¿Por qué no tengo brazos?". Nadie quería ir con él, tanto chicas como chicos. Cada vez que le veían por la calle decían: "¡Mirad!, ¡mirad! ¡El niño sin brazos!

A medida que se hacía mayor, se ponía más triste, era diferente y eso no le gustaba. No podía hacer las cosas que hacían los niños de su edad: no podía ir a la escuela en bicicleta, ni comer solo, ni escribir, ni coger las cosas, ni acariciar a sus seres queridos, ni tocar la guitarra, que es lo que deseaba, toda su familia se dedicaba a la música y este era uno de sus deseos.

Cuando cumplió los 18 años su familia recolectó dinero para hacerle a David el regalo que había deseado toda la vida, viajar a Estados Unidos donde las tecnologías estaban más avanzadas para ver si podían hacer algo con su discapacidad. Él se llevo una gran sorpresa porque pensaba que nunca iba a cumplirse su deseo.

Al cabo de una semana emprendió viaje a Estados Unidos con su padre, su madre no viajó porque la economía no se lo permitía. Cuando llegaron, visitaron al médico, que les dijo: "Te pondremos brazos mecánicos, de los que están en contacto con la mente y hacen lo que tú piensas".

Todo era perfecto pero había un gran problema, no tenían tanto dinero como para pagar dos brazos mecánicos. Entonces a David se le ocurrió ir a visitar a otro médico del país. Este les dijo: "Ya que no puedes tener dos brazos podemos crearte facilidades para la vida cotidiana". Dos días después de la visita al médico fueron a un especialista para que le pusiera a David todas las facilidades posibles: acomodaron su casa a su discapacidad, condujo un coche con el volante en los pies...

Se quedó a vivir en Estados Unidos y su padre regresó a Ecuador. Con todas estas facilidades, tenía mucho tiempo libre, así que empezó a tocar la guitarra con los pies. Cuatro meses y seis horas diarias, ya sabía tocar la guitarra como un músico profesional. Al ver que su vida mejoraba, mantuvo la esperanza de encontrar una mujer y sí, la encontró, se llamaba Ángela. Cuando pasó un año se casaron y tuvieron dos hijos adoptados, Mikel y Kobe.

Cuando cumplió los 50 años, empezó a dar charlas a gente discapacitada como él. Les decía que no hay que dejar de luchar, porque los sueños se hacen realidad. Cada vez que alguien con dos brazos, dos piernas y con todos los sentidos le decía: no puedo, no puedo; él decía: "Sí puedes tienes dos brazos". David murió con 75 años, y en su tumba pusieron la frase que más había dicho en toda su vida: "Querer es poder".

 

 

foto

 

» Subir
» Imprimir página
» Más noticias de Rincón Literario

 

 
Contacto | Aviso Legal | Inicio

Desarrollado por DiCom Medios, S.L.
© Prensa Diaria Aragonesa

Ibercaja Gobierno de Aragón