Las dietas milagro no existen

 

Mª Lourdes de Torres Aured. Coordinadora SEDCA-Aragón

El padre de la enfermedad puede ser cualquiera, pero sin duda la madre es la mala dieta. Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento (Hipócrates)

Se estima que aproximadamente 3 de cada 10 niños padecen un exceso de peso. Tenemos que convencernos de que no existe ninguna fórmula mágica ni milagrosa para tener una imagen que en muchos casos es inalcanzable, ya que la delgadez que ha fijado la sociedad de consumo y cierta industria sin escrúpulos, se apoya en publicidad engañosa para obtener un gran beneficio económico, a cambio de aumentar el riesgo de padecer graves repercusiones físicas y psíquicas en nuestra salud y desórdenes alimentarios que podrían desencadenar trastornos tan graves como anorexia y bulimia.

Los productos milagro para adelgazar son ineficaces y casi siempre perjudiciales, de ellos se esperan unos beneficios que no existen.

Las pautas alimentarias, deben ser variadas, equilibradas en nutrientes, evitando la monotonía y no haciendo caso de la información tendenciosa que aparece en diferentes medios.

Las dietas milagro se caracterizan por ser muy restrictivas en energía, desequilibradas en algunos nutrientes y excluyentes de numerosos alimentos necesarios para el organismo.

Algunas de estas dietas contienen toques exóticos y cuanto más raro y sorprendente es el mensaje más lo creemos.

La mayoría son peligrosas y no sólo no consiguen cambiar los malos hábitos, sino que acentúan los errores. Estas dietas no tienen rigor científico, prometen adelgazar sin esfuerzo y se ayudan de una difusión publicitaria, que esconde grandes intereses económicos para convencer de que esta nueva, mágica, revolucionaria y famosa dieta va a mejorar tu imagen rápidamente y sin esfuerzo.

Pero debemos ser consciente de que si las dietas milagro consiguen que se pierda peso rápidamente, no es por las supuestas bondades que se les atribuye, sino por ser bajas en calorías.

Y, por eso, cuando se suspende, aparece el efecto yo-yo, que consiste en recuperar más kilos de los que se han perdido y en menos tiempo.

Las dietas milagro no satisfacen las necesidades nutricionales por no ser dietas equilibradas. Producen déficit de vitaminas A, D, E, riboflavina, niacina o B12. Y minerales como calcio, hierro, zinc, magnesio. Y alteraciones cardíacas, renales, óseas o de hígado y empeoran algunas alteraciones gastrointestinales (náuseas, diarreas, estreñimiento).

No sólo no consiguen cambiar los malos hábitos, sino que acentúan los errores, por lo que nuestros objetivos específicos son promover la educación nutricional y difundirla como instrumento de salud, prestando servicio a la población informando de los perjuicios de las dietas desequilibradas trabajando especialmente en la formación y la educación.

Tu dieta es tu vida, ¡cuidala! Más información www.nutricion.org

 

 

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