Spain nº 65

 

La entrada de España en la ONU fue complicada por ser un régimen dictatorial que había apoyado al bando nazi en la II Guerra Mundial

José Lacruz (Periódico del Estudiante)

El 14 de diciembre España celebra su 51 aniversario como miembro de las Naciones Unidas (ONU). Aunque ahora es un estado reconocido y de prestigio, su entrada en la mayor organización mundial de países fue complicada. Con el régimen franquista en plena vigencia y los años posteriores al final de la II Guerra Mundial (1945), los intentos de España para ser reconocida internacionalmente naufragaron hasta que el apoyo de Estados Unidos permitió resolver lo que por entonces se había denominado "Spanish question" (la cuestión española).

Al término del conflicto bélico internacional, España se encontraba en una posición difícil pero no crítica: era una dictadura y, aunque había sido oficialmente neutral en la contienda mundial, no había faltado el apoyo español a Hitler, o más bien la lucha contra el comunismo de la URSS, uno de los principales Aliados. Cuando los Aliados se reunieron para aclarar la situación tras la guerra, decidieron no tomar una decisión sobre lo que el primer ministro británico, Winston Churchill, denominó como Spanish question. El planteamiento sería aislar al país ibérico para terminar desgastando su dictadura.

Sin una solución firme. Así empezaba una época de aislamiento internacional que un año después se materializaría en una reunión de la ONU en San Francisco --9 de febrero de 1946-- cuando la Asamblea General prohibía la entrada de España a la organización alegando que el Ejecutivo español, "habiendo sido fundado con el apoyo de las Potencias del Eje, no posee en vista de sus orígenes, su naturaleza, su historial y su íntima asociación con los Estados agresores, las condiciones necesarias que justifiquen su admisión". El 12 de diciembre de ese año se fue más lejos y se decía que el Régimen había sido "impuesto por la fuerza al pueblo español" por lo que "no representa al pueblo español". Conforme a lo aprobado, la ONU aconsejaba a todos sus miembros que retiraran a sus representantes y embajadores de España hasta que no hubiera cambios significativos en el país, para lo que se daba el plazo de un año.

En 1947, con el comienzo de hostilidades y desconfianzas entre Estados Unidos y la URSS, los norteamericanos veían que el bloqueo a España sólo beneficiaba a los soviéticos. Se emprendió una carrera diplomática para conseguir la admisión del Régimen.

Hasta 1955, la cuestión española volvió a salir en varias asambleas, pero casi nunca para el bien de España. Rusia, Bélgica, México, Polonia y, más tarde, Israel, fueron bastante reticentes a la entrada del país en la ONU. Un bloqueo que fue deshaciéndose gracias a las presiones y apoyo de Estados Unidos. El paso definitivo fue en 1953, cuando el 27 de agosto el Régimen firmaba el Concordato con el Vaticano, que suponía arreglar las relaciones entre Iglesia y Estado y, además, se convertía en un aval internacional para el franquismo. La situación se remató 1 mes más tarde, con el denominado Pacto de Madrid, por el que España y Estados Unidos encauzaban sus relaciones.

El 14 de diciembre de 1955, la Asamblea General de la ONU admitía a 16 nuevos países, entre los que se encontraba España que, por orden alfabético a la hora de ingresar, se convertía en el miembro número 65. Se abría poco a poco un país que no vio la democracia hasta 20 años más tarde, pero que, 51 años después, tiene un papel fundamental en la política internacional.

En la web:
www.un.org/spanish/
www.mailxmail.com

 

 

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