Amistades peligrosas

 

Primer Premio de la 2ª Categoría del Concurso de Relatos Breves de El Estudiante

Laura Gömez Romeo (4º ESO IES Pirámide)

Estaba en la esquina de la calle de enfrente de mi casa, junto al bar de la madre de mi amiga Sofía. Ese día hacía mucho frío, por lo que iba bien abrigada, aunque bastante mona.

Un par de botas altas negras por encima del pantalón vaquero ajustado, una chaqueta de lana rosa y una cazadora blanca. Eran pasadas las ocho y media de la tarde. Había quedado con un chico muy simpático que había conocido por internet.

Hacía media hora que habíamos quedado y no aparecía nadie. Ya me estaba cansando de esperar y decidí irme. Pero, de repente, apareció él por la calle de enfrente.

Llevaba un pantalón vaquero con zapatillas, un abrigo y unos guantes negros. Estaba bastante guapo. Me vio y se acercó a mi. Me dio dos besos. Sentí una sensación de frío procedente del estómago que se propagaba rápido por todo el cuerpo. Lo aparté de mí y vi la navaja que me había clavado en el estómago. Un ruido.

El despertador sonó y de un brinco salté de la cama sudando y muy angustiada. Todo había sido una horrible y amarga pesadilla. Pero parecía tan real... Durante toda la semana tuve un mal presentimiento y un escalofrío me recorría todo el cuerpo. No se lo comenté a nadie.

DOS SEMANAS DESPUÉS Al cabo de dos semanas, no me acordaba de nada. El escalofrío se había ido igual que el mal presentimiento. Ya estaba más tranquila.

Una noche en la que me quedé a dormir en casa de Sofía, nos pusimos en un chat. Allí conocí a un chico muy majo llamado David. Pasaron los días y cada día que pasaba nos hacíamos más amigos.

Un día decidimos quedar para conocernos, por fin, en persona. Quedamos en la parte de afuera del bar de la madre de Sofía. Aquel día había procurado arreglarme un poco más de lo normal.

Me puse unas botas altas negras, una chaqueta de lana rosa y una cazadora blanca. No me quedaba mal.

Pasó bastante rato y no aparecía nadie. Estuve a punto de irme pero al fin lo vi aparecer por la calle de enfrente.

Llevaba unos pantalones vaqueros con zapatillas y un abrigo y unos guantes negros. Me vió. Mientras se iba acercando un escalofrío me recorría el cuerpo entero.

¡Esto lo había vivido antes! pero...¿cuándo? Empecé a recordar... Ese chico, la ropa que llevaba, la ropa que me puse aquel día...¡Todo coincidía! Todo era igual que aquella pesadilla que tuve.

No me lo podía creer. Quise echar a correr y gritar pero ya era tarde. Sentí la navaja por segunda vez en mi estómago. Un dolor intenso y frío, mucho frío.

Quise despertarme otra vez angustiada, como si de otra horrible pesadilla se tratase. Allí me quedé. Tirada en el suelo, durmiendo en un sueño profundo del que nunca más podría despertar.

 

 

foto

 

» Subir
» Imprimir página
» Más noticias de Rincón Literario

 

 
Contacto | Aviso Legal | Inicio

Desarrollado por DiCom Medios, S.L.
© Prensa Diaria Aragonesa

Ibercaja Gobierno de Aragón