Análisis de la Navidad

 

Pablo Rubio Gracia (San Antonio de Padua)

En este mundo capitalista del que estamos rodeados, la Navidad se ha ido convirtiendo poco a poco y casi sin darnos cuenta, en el icono ejemplar de la sociedad de consumo. La sociedad del gasto indefinido que nos invade con su camarada la globalización cultural nos ha traído en estos últimos años una nueva figura navideña, ¿quién iba a decir a los españoles de hace 30 años que en los albores del 2006 el "representante" de la navidad en este país iba a ser el protagonista estadounidense de un anuncio de Coca-cola, y que suplantaría a nuestros autóctonos Reyes Magos que repartían su tan esperada ilusión?

El sistema en el que vivimos se esfuerza en convencer y concienciar a los ciudadanos de que estamos en Navidad, para ello utiliza varias técnicas: inunda las calles con lucecilllas decorativas (que aunque son de bajo coste, pagamos todos religiosamente), con programas navideños (que deforman brutalmente la programación de todas las cadenas llenándolas así de galas), y con el fomento del gasto navideño, porque en el siglo XXI la Navidad no se celebra, se compra. Es algo así como la lotería, que rara vez toca y que se compra por compromiso con los allegados y amigos, se vende masivamente en estas fechas.

Otro ejemplo del gasto navideño son los juguetes modernos, que no sólo no son nada educativos, sino que además fomentan la violencia entre sus consumidores y necesitan pilas para funcionar, ¡en qué momento hemos perdido la imaginación del juego!

Seguramente en el mismo momento hemos perdido la humildad de una tarjeta de felicitación navideña hecha por nuestras propias manos, en cambio se envían mensajes de móvil, que llenan la caja de algunas compañías.

En estas fechas, nos invade también la hipocresía de la felicidad y la solidaridad, que obliga a todo el mundo a estar feliz y contento y a dar dinero a algún vagabundo, que no sería nada malo, al contrario, si lo viésemos en abril e hiciésemos lo mismo.

Pero lo que más representa la Navidad del capital son las compras navideñas, una de las más derrochadoras son las alimenticias, llenamos nuestras mesas de manjares marítimos que no bajan de 20 euros.

A los habitantes de la sociedad de consumo, la Navidad les hace la pascua: Regalos de Navidad son 500 euros, comida familiar 400 euros, lotería 120 euros, adornos 125 euros. Vivir el espíritu navideño... no tiene precio, para todo lo demás que el bolsillo os acompañe. ¡Feliz Navidad!

 

 

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