Visto y no visto: El niño del pijama de rayas

 

José Antonio Gabelas y Carmen Marta Lazo (Periódic

Desde una habitación, Bruno sentirá curiosidad por conocer todos los detalles sobre esa gente que lleva el pijama a rayas. Estamos en Berlín, año 1942, viviendo los latidos de la Segunda Guerra Mundial, con la matanza de judíos como fondo. Pero no estamos ante una peli más de nazis. El pequeño Bruno, nuestro protagonista, es hijo de un comandante de un campo de concentración. Él no sabe que es el Holocausto, pero sí ha notado que desde que se mudó de casa a una zona aislada y lejana de la ciudad no tiene con quien jugar.

Llega un día en que mientras observa a unas personas extrañas con un pijama a rayas, conoce a un niño judío. Empezará un largo viaje de conocimiento y amistad. Con la novela convertida en un fenómeno editorial, en una espléndida operación de márketing, contando con la distribución de Walt Disney, llegó la adaptación de El niño con el pijama de rayas. En un tiempo récord Miramax Films ha adaptado este best-seller disponiendo de Mark Herman para el guión y la dirección, con un reparto de lujo como Asa Butterfield, Vera Famiga (ya vista en Infiltrados) y David Thewlis.

Una historia contada por el irlandés John Boyne con sensibilidad, prosa directa y sencilla, e inteligencia visual. La peli también consigue emocionar, ambientada con la música de James Horner. El personaje central de la historia es Bruno, un chico de 9 años, que descubre un nuevo mundo con su llegada a su nuevo hogar, y con cuyos ojos veremos el sinsentido de la guerra y de la barbarie nazi.

Leyendo y viendo El niño con el pijama de rayas, nos llegan ecos y recuerdos del Diario de Ana Frank y La vida es bella, con la aspereza de la primera y la ternura de la segunda.

El inicio de la historia conduce al espectador en la placidez de lo cotidiano hasta la extrañeza de lo desconocido, en un viaje en el que el niño sólo tiene la opción de crecer. El plano final recoge una multiplicación de pijamas rayados antecediendo a la puerta del fin.

Queda como interrogante el sentido de esa mirada de Bruno y esa alambrada que separa físicamente al niño alemán y al niño judío.

Un film, sin duda, tan interesante como la novela que lo gesta, la cual se recomienda leer a posteriori. No os perdáis estas dos obras.

 

 

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