Cara a cara: libros gratuitos

 

Los padres, a través de FAPAR, y un orientador pedagógico dan los pros y los contras de la gratuidad de libros.

Periódico del Estudiante

La gratuidad de libros de texto en Aragón

Ana Abán, Presidenta de FAPAR

El programa de Gratuidad de Libros alcanza ya a toda la etapa obligatoria, desde 1° de Primaria hasta 4° de Secundaria. Este curso, casi 113.000 alumnos aragoneses se beneficiarán del mismo y desde FAPAR esperamos que pronto vaya alcanzando a las etapas no obligatorias. En FAPAR entendemos que la educación, como servicio público que es, debe llegar a todos los ciudadanos en las mismas condiciones de igualdad y que la escuela debe cumplir una importante labor como compensadora de las desigualdades sociales. Por eso, se hace necesario que se tienda a que la educación sea realmente gratuita en las etapas obligatorias y básicas de la enseñanza.

Además, en nuestra federación entendemos que este programa contribuye a desarrollar nuevos métodos de enseñanza-aprendizaje, ya que posibilita diferentes alternativas de trabajo para los docentes, desde la elaboración propia de materiales curriculares, hasta la adaptación de los ya existentes. Desde esta perspectiva, seguimos haciendo un llamamiento a las editoriales para que colaboren en la adaptación de sus materiales.

Por otra parte, consideramos que este programa contribuye a fomentar en nuestros hijos valores tan importantes como el respeto al material de estudio, al medio ambiente, al cuidado de lo ajeno, la solidaridad... Es una manera de aprovechar el material para años sucesivos; antes las familias reutilizábamos los libros para los hermanos y ahora lo hacen otros compañeros del colegio. Además, este programa conduce a impulsar hábitos tan importantes para el proceso de enseñanza-aprendizaje como la lectura y escritura.

El modelo que nuestra comunidad funciona a través del préstamo de los libros, de tal manera que la Administración dota de un presupuesto económico a los centros y estos deciden, entre tres presupuestos, el más económico. Al inicio de curso se distribuyen los libros a los alumnos, que los devuelven cuando acaba. La reposición total de los libros se hace cada cuatro años, si bien hay reposiciones parciales en la medida que son necesarias. En un 85%, en el primer ciclo de Primaria, y en un 15%, en el resto. Creemos que éste es el mejor modelo de eficiencia y de aprovechamiento en la utilización de los recursos públicos. Dotar cada año de un presupuesto completo para la adquisición de los libros de estudio a las familias es un despilfarro innecesario e impropio de las administraciones públicas que deben velar por la optimización de los recursos de todos. En la mayoría de los casos, los libros, una vez concluido el curso escolar, acaban apilados en los hogares.

Libros de texto gratuitos ¿sí o no?

César Gil, Orientador pedagógico

Libros de texto gratuitos, ¿sí o no? Qué consecuencias se derivan de dicha gratuidad, además del acceso asegurado al material escolar para todos los alumn@s (aspecto obligado e irrenunciable).

El primer aspecto educativo sería la vertiente social del asunto. Desde los dos años, el niño aprende a diferenciar lo que es mío de lo que es tuyo. Lo primero lo hace de manera natural, instintiva y predominante, lo segundo hay que enseñárselo acompañado de otras acciones, como es compartir, renunciar, prestar... Desde este punto de vista, debemos considerar como positiva la gratuidad de los libros. A partir de los ocho o nueve años la cosa se complica. El niñ@ aprende, ya sea por experiencia directa o a través de información vertida por los adultos, que el dinero tiene un valor en nuestra sociedad. Y no es que se debiera pagar el material escolar para relacionar su valor con el coste, sino para no inducir al error de colocar dicho valor por debajo de aquello que se paga y, así, inconscientemente, el chic@ empiece a devaluar el mundo del estudio. (Si un juego de Nintendo vale x euros y un libro no cuesta nada...).

El segundo aspecto educativo, todavía más trascendente, tiene que ver con el proceso de aprendizaje que el alumn@ debe afrontar y aquí de nuevo chocamos con las diferentes etapas evolutivas de los chic@s. De pequeños, los niños realizan dicho proceso por asociaciones simples, comparaciones, con abundante contenido visual, para fijar e interiorizar mejor los conceptos. Para eso el libro es un soporte de exposición de contenidos.

A medida que la mente del niñ@ evoluciona, los procesos mentales se vuelven más complejos y se hace necesario aprender a elaborar más esa información para comprenderla, retenerla e incluso transformarla. Se hace necesario interactuar con el material escrito para ir más allá de la mera lectura y repetición (lo que a ciertas edades acarreará con seguridad desmotivación). Otras estrategias de aprendizaje deben entrar en acción, como el subrayado, la síntesis de elaboración propia (no servida ya por el propio texto), anotación de ideas conectadas a raíz del texto de origen, ejemplos, aclaraciones semánticas, análisis... Si los chavales no pueden "amasar" con sus mentes esos libros acaban viendo el material como algo ajeno, secundario, estático...

El hecho de no poder interactuar con un libro para utilizarlo varios años se convierte en un impedimento educativo que va contra la propia evolución intelectual de los alumn@s. ¿Acceso asegurado a todos los niñ@s de material escolar en educación obligatoria? Por supuesto. ¿A través de la gratuidad indiscriminada? No sé. Se podría profundizar más...

(*) Los docentes que escriben aquí lo hacen a título personal y no en nombre de su centro.

 

 

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