El galacho de Juslibol, una clase al aire libre

 

Alumnos de Salesianos realizaron una visita al galacho

María Rabinal y Alba Tejedor, Colegio Salesianos d

El viernes 24 de octubre, los alumnos de 3° de ESO del colegio Salesianos Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza hicimos una visita cultural a los Galachos de Juslibol.

La mañana amaneció fría, pero eso no impidió que todos estuviésemos en el Actur a las 9.00 horas para coger el tren 'El Carrizal', que nos llevaría hasta el centro de visitantes. Unos diez minutos después, ya estábamos allí, entusiasmados por empezar la visita.

Al llegar, nos dividieron en dos grupos y cada uno fuimos con un monitor. Una vez distribuidos, entramos en la caseta, donde nos explicaron el origen del galacho y los cambios que había experimentado hasta transformarse en lo que es ahora.

Nos contaron que hace casi 90 años, en 1921, esa zona era un meandro, es decir, una curva del río Ebro. Años más tarde, hubo una riada que provocó que el río buscase otro camino por donde discurrir, ya que esa curva no podía llevar toda el agua y se salió de su cauce. Así, el río abandonó el meandro y permitió la aparición de otras especies vegetales y animales. El agua seguía llegando al galacho gracias a las filtraciones subterráneas del río.

Pero las lagunas no sólo eran producto de la naturaleza, sino que también había influido el ser humano; hace años se extrajo grava para la construcción de carreteras y del barrio del Actur.

Tras esta explicación nos condujeron a una sala con una maqueta del galacho actual. En ella, podíamos observar cómo el agua lo inundaba en las diferentes estaciones del año.

Al salir de la sala, nos dejaron un rato para almorzar. Y llegó lo que más esperábamos: la visita al galacho. Cada grupo, con su respectivo monitor, comenzó la marcha hacia las lagunas. Lo primero que vimos fue el contraste entre el cortado y la estepa (la zona árida, seca y con pocos seres vivos) a un lado, y el soto (la zona húmeda y con gran variedad de animales y plantas) al otro.

En un principio, la visita se iniciaba subiendo por los cortados para ver la estepa. Pero no fue posible porque había colmenas de abeja cerca y era peligroso ir.

Una de las cosas más curiosas fueron las huellas de jabalí que vimos por el camino, aunque no vimos ningún animal. Pero lo que más nos gustó, sin lugar a dudas, fue el paisaje otoñal del meandro abandonado.

El paseo se nos hizo muy agradable y aprendimos cosas nuevas que no podemos aprender en clase, además de ver un gran paisaje natural.

Cuando nos dimos cuenta ya había llegado la hora de irnos. Nos montamos en el trenecillo hasta llegar de nuevo al Actur. Desde allí nos fuimos a casa, contentos tras la excursión.

La visita formó parte de la explicación del tema que estábamos dando en biología y geología, de forma que pudimos aplicar nuestros conocimientos y ver las rocas sedimentarias, las filtraciones desde el río, la vegetación, etcétera.

Fue una experiencia diferente y, aunque ya habíamos ido antes, nunca nos deja de sorprender y siempre aprendemos cosas nuevas. Por ello, os animamos a ir a este gran paisaje natural que tenemos tan cerca de Zaragoza.

 

 

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