El poder de los sueños

 

Con su 'Yes we can', Obama será el primer presidente negro de los Estados Unidos

Ruth Mayayo (Periódico del Estudiante)

Vivir en directo las elecciones norteamericanas y haber seguido su campaña, mes a mes, nos convierte a todos en testigos de la historia. De esa Historia que siempre estudiamos en los libros y que los mayores nos cuentan cuando recuerdan grandes acontecimientos del pasado. Esa historia que puede cambiar el ciclo de la Historia.

Contra todo pronóstico inicial, Barack Obama, desconocido por el mundo hasta hace apenas un año y medio, ha ganado las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Y las ha ganado dos veces. Primero, al vencer en las primarias del Partido Demócrata, en las que se enfrentó a Hillary Clinton, a quienes casi todos daban como favorita por su experiencia y popularidad. Nadie apostaba por un joven negro desconocido, en lucha abierta contra la fuerte Hillary. Y, posteriormente, al imponerse, voto a voto, al candidato republicano, de manera rotunda. Hoy es el presidente electo. "El pueblo ha hablado", dijo McCain, su oponente, al conocer el triunfo de Obama. Y, a partir del 20 de enero, cuando tome posesión del cargo, se convertirá en el primer presidente negro de los Estados Unidos de América.

Este hecho tiene especial relevancia al tratarse de un país en el que la abolición de la esclavitud costó una guerra civil (1861-1865). Y no fue hasta cien años después, 1965, cuando se aprobó su derecho al voto y una ley de igualdad, gracias a la cual los negros dejaban de ser considerados ciudadanos de segunda. Un país en el que el factor racial siempre ha tenido un importante peso y donde no se conoce ningún negro, desde Luther King, que haya tenido tanta capacidad como Obama para mover masas.

Y es que en un momento de crisis financiera mundial, con una imagen internacional muy desgastada y con el país al borde del colapso, Obama ha devuelto la esperanza al pueblo americano con el lema de su campaña: "Yes, we can" (Sí, podemos).

En estos tiempos, mover los corazones de la gente y hacer que recuperen la capacidad de soñar ya es un logro, pero el verdadero reto al que se enfrenta el futuro presidente de EEUU es cumplir las expectativas creadas. Se tienen tantas esperanzas puestas en él... Y no sólo por parte de los norteamericanos. Europa y el mundo entero han acogido de muy buen grado el fin de la era Bush y el comienzo de otra nueva etapa en la que se habla de cambio. Y es que, al fin y al cabo, lo que pase en EEUU nos afecta a todos, ya que su poder económico y militar ha sido predominante hasta hoy y sus decisiones marcan el futuro de la mayoría de los países.

Hoy, Barack Obama encarna el sueño americano. Nacido en Hawai, con padre de Kenia, madre blanca de Kansas, y criado por su abuela la mayor parte de su vida, Obama es el testimonio de su propio lema: "Sí, podemos". Y así parece que se va a exhibir durante los próximos meses. Su esposa y sus hijas hacen piña con él y, todos conjuntados, posan ante las cámara mostrando con total naturalidad la fuerza que les une. Son la viva imagen de la familia perfecta.

Una familia que va a ver alterada su vida cuando tenga que trasladarse a la Casa Blanca, la residencia oficial del presidente de EEUU. Porque aunque ya hace 18 meses que Obama se encuentra bajo la protección del Servicio Secreto, su elección como presidente supone el mayor reto de seguridad para los agentes que tenga asignados. En un país en el que cuatro presidentes han sido asesinados y varios sufrieron atentados fallidos, el color de la piel de Obama añade un grado de preocupación a los equipos de elite que se encargan de la protección de la familia presidencial las 24 horas del día. Ya en la campaña se detuvo a dos jóvenes neonazis que planeaban asesinar al entonces candidato a la presidencia, además de a 101 negros más.

En estos días, el presidente electo ha empezado a conformar su equipo, a designar a sus principales colaboradores y a participar en reuniones para ponerse al día de la situación que va a heredar. Son dos meses y pico de transición, para entrar en contacto con los problemas, planificar las estrategias, dar forma a los sueños que ha creado. A partir del 20 de enero, le tocará gobernar.

A debate

Obama reivindica el legado de Martin Luther King, emblema de la lucha por los derechos civiles, y de John F. Kennedy, paradigma de la juventud y la seducción.

Durante la campaña, John McCain puso en duda su capacidad para ser el comandante en jefe de un país en guerra y criticó su falta de criterio. También lo acusó de elitista y se burló de su inexperiencia. Sin embargo, una vez elegido, todos se vuelcan en ayudar al futuro presidente. Obama necesitará toda la ayuda para hacer frente a una gran deuda nacional, una sociedad que envejece, aumento de los costos del cuidado de la salud, políticas energéticas fallidas y dos guerras en el exterior.

 

 

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