El autobús que nos llevó a construir un futuro

 

Corina Precup (IES Pirámide)

Eran las siete de la mañana. El autobús que nos llevaba por fin a toda la familia a reunirnos con mi padre salía a las siete y cuarto. La despedida de amigos y familiares fue dura, pero el simple hecho de pensar que en tres días iba a ver a mi padre me consolaba, al igual que a mis hermanos y, sobre todo, a mi madre. El viaje fue muy duro. Metidos en un autobús con 30 personas a las que no conocíamos de nada. Tres días sin poder ducharte y teniendo que comer cuando a los conductores les parecía bien. Fue horrible.

Pasamos por distintos países, dejando atrás doce años de mi vida, y otros tantos que dejaron mis hermanos y mi madre. Todo ello para empezar desde cero, pero toda la familia junta.

Una vez reunidos con mi padre, y después de muchos besos y abrazos, nos dijo que era difícil adaptarse a un país nuevo, pero que juntos construiríamos un futuro mejor. Aquí pasamos un verano muy unidos, ya que ninguno de nosotros tenía amigos a causa del idioma. Pero, en el instituto, el primer día de clase, conocimos a mucha gente, que con el tiempo se convirtieron en verdaderos amigos, los cuales nos ayudan y apoyan.

Ha sido una experiencia muy difícil al tener que dejar a primos, tíos, abuelos, amigos... Pero, a pesar de todo, estoy muy a gusto aquí, construyendo un futuro del que mi padre nos hablaba nada más llegar a este hermoso país.

 

 

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