Cara a cara: tecnología en el aula

 

Dos profesoras universitarias nos exponen los pros y los contras del uso de las TICS en la educación

Periódico del Estudiante

NUEVAS TECNOLOGÍAS CONTRA EL APRENDIZAJE

Por Silvia Jiménez Martín. Profesora de la Universidad Complutense.

La creciente aplicación de las nuevas tecnologías de la información al ámbito de la educación y la comunicación plantea muchos interrogantes, entre ellos, qué hacer con el factor humano.

Los nuevos medios de comunicación producen una auténtica explosión de información 'sin barreras', exenta de someterse a los filtros periodísticos, que garantizaban cierto carácter aséptico. El problema no está en la cantidad de información, sino en las pautas que el receptor maneja para seleccionar la relevante y evitar la sobrecarga cognitiva.

Los investigadores que plateaban mejoras en las interacciones comunicativas han pasado ya a teorizar sobre los usos paranoicos de la red. Ahora resulta prioritario combatir los fraudes comerciales o esgrimir argumentos para superar la adicción a los videojuegos, motivando a los jóvenes, quizá, para que generen tiempos de relax con el Messenger, con caché en estas tierras, por cierto, por favorecer la conexión en red de los futuros comunicadores, mientras sus profesores tratan de explicarles la génesis del lenguaje. Comunicación escrita para la que la escuela, primordialmente oral, no nos prepara. Dejar en manos de las nuevas tecnologías la tarea de la educación integral del individuo es ser demasiado optimista o demasiado ingenuos.

Entre las TICS se encuentra también la televisión, que puede estar jugando un papel determinante en el incremento de los embarazos no deseados de las adolescentes, según un estudio realizado por la Corporación Rand, en Estados Unidos. También vaticinó una situación embarazosa en nuestro país para los próximos meses, si, como se prevé, el consumo de televisión aumenta tanto este año como en los siete anteriores, debido a la crisis. Los datos son los que siguen: el informe Uteca desvela que, desde el 1 de enero hasta el 31 de octubre de este año, la media de consumo televisivo por persona y día ha alcanzado los 223 minutos. Los españoles dedicamos dos horas al día a alimentar la lucha de audiencias, en un modelo televisivo que promueve la carencia de valores, la información espectáculo y la dispersión de la atención. Y esta es nuestra verdadera profesora/tutora.

Los medios de masas, actividad a la que dedicamos más tiempo después del sueño, han transformado nuestra percepción de la realidad: la manipulación, la estandarización de los mensajes, la cultura 'mosaico' sin profundidad, la ausencia de estructuras firmes y ese entorno que llamamos ciberespacio está alterando nuestra capacidad de recibir, procesar y almacenar la información. ¿Cómo se puede decir entonces que las nuevas tecnologías de la comunicación favorecen el aprendizaje?

LA PRESENCIA DE LAS TECNOLOGÍAS EN EL AULA

Por María Angulo Egea. Universidad de San Jorge.

Posiblemente, algunos de nuestros lectores hayan aprendido las primeras letras en una pizarra de bordes de madera en la que se borraba con un paño humedecido. Y puede que estas mismas personas estén leyendo este artículo en la pantalla de un ordenador. La diferencia entre uno y otro soporte es abismal. Pero el conocimiento es el mismo, sólo cambia la herramienta con la que lo adquirimos. Como explicaba el profesor Richard Clark en 1983, las TIC son meros vehículos en el proceso de enseñanza-aprendizaje; eso sí, vehículos muy importantes, ya que facilitan la adaptación de la formación en las instituciones educativas a su tiempo histórico.

En las aulas de nuestras escuelas y universidades han irrumpido con fuerza arrolladora estas nuevas herramientas y no hay paso atrás. Comencemos, pues, por afirmar que esta batalla la han ganado ya los adictos, mal que les pese a los detractores.

Pero conviene hacer algunas puntualizaciones. En primer lugar, que el empleo de estas nuevas tecnologías no reduce el esfuerzo intelectual de la adquisición de conocimientos; sencillamente, adquiere otra forma y desarrolla en el estudiante otras competencias y habilidades que lo acercan al mundo real. El conjunto de herramientas y sistemas que ahora se pone al alcance del sistema educacional facilita el aprendizaje, lo hace más ameno y globaliza conocimientos, pero también aporta una dosis de vulgarización difícil de asimilar desde el academicismo universitario. Las nuevas tecnologías, apoyadas por políticas institucionales adecuadas, facilitan la inclusión de los sectores geográficos y económicos más necesitados al conocimiento. Y, por supuesto, nos permiten un reciclaje profesional cada vez más necesario.

El segundo aspecto es que las TIC no sustituyen a los sistemas de transmisión y recepción del conocimiento, sino que son complementarios. Por mucho que pongamos al alcance de los alumnos ordenadores, accesos a internet, hojas de cálculo, sistemas de edición de textos o mensajería instantánea, el estudiante seguirá requiriendo la ayuda de un docente cualificado que le ayude en el proceso de aprendizaje.

Y, como tercer aspecto, decir que estas herramientas van a facilitar también la reducción de algunas de las barreras culturales, sociales y económicas que han venido caracterizando a la sociedad actual. Puede que La aldea global de McLuhan haya perdido parte de su encanto recóndito y minoritario, pero es una aldea más culta, más justa, más formada y con mayor bienestar. Lo que nos corresponde ahora a todos nosotros es que también sea más feliz.

 

 

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