Dulzura

 

Victoria Gonzalo Quílez

No me llores niño dulce
de ojos de regaliz
con piel de azúcar moreno
y labios de caramelo.
No me llores niño dulce
o tus lágrimas te derretirán.
No me llores, y menos mares
porque ni tu corazón de fresa,
ni tus lágrimas de azúcar,
ninguno de ellos me olvidará.
Un intento en vano de nada te va a servir
más que para momentáneamente dejar de sufrir.
Tu dulzura me encandiló
y tu sabor me demolió,
pero no llores mi niño dulce
cuando te diga por fin adiós,
porque algún día te volveré a ver
y si en mí vuelves a reconocer
ese fuego de mis hornos yo te juro
por todo lo que yo quiero
será que no te he olvidado.

 

 

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