Un mismo tema

 

Variaciones sobre un tema inesquivable: con la muerte en los talones (II)

Carlos Ruiz Soteras (IES Grande Covián)

Esta historia sucedió en Farasdués, un pequeño pueblo de las Cinco Villas. Como todas las noches de verano, estaba con los amigos en la "caseta" que está en medio del parque. Pasamos una velada normal y divertida. A las tres de la mañana, nos fuimos todos a casa. No podía imaginar lo que me iba a pasar en el camino. Las calles de mi pueblo, como en la mayoría de los ellos, están mal iluminadas; además, se habían fundido dos bombillas y, por eso, se anda con algo de miedo si vas solo.

De pronto oí una voz de ultratumba que me decía: "Mañana, a estas horas, vendrás conmigo". Corrí a casa, pero no hice caso de esta premonición. Tampoco quise comentar esto con nadie debido al qué dirán. Al día siguiente, hice la vida normal: ir a por la cañada y la barra de pan, llenar el botijo en la fuente y a la piscina con mis amigos. Pero ese día también fui a coger almendras con mi padre. Con los golpes de las cañas me golpeaba en la cabeza la frase que me había dicho la muerte: ¿La muerte? ¿Suposiciones mías? ¿Una broma?. Demasiados interrogantes.

La noche fue como todas: en la "caseta" y con los amigos. Pero volví de madrugada a casa temiendo encontrarme a la muerte en el camino. En cuanto pisé la primera calle, toda la luz del pueblo se apagó. Me fui corriendo al granero de mi abuela, trepé hasta alcanzar la ventana y me metí dentro.

De allí bajé a la bodega, donde mi padre hacía poco que había rellenado todas las cubas de vino. Me metí en una cuba llena de vino. La muerte apareció a las tres y, como era una gran aficionada al vino, empezó a beber de todas las cubas y, como es normal, se emborrachó, sobre todo por el vino viejo. Ante esta situación me fui corriendo a casa, cerré con llave, respiré hondo y me dije: "¡Ya está!"

A la mañana siguiente, la señora Visi, una vecina cercana al granero de mi abuela, contaba en el lavadero que se había despertado temprano con un gran olor a vino y que le pareció ver sombras que salían del granero de la Julita, mi abuela.

 

 

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