El rey Nadal

 

El tenista español acapara elogios por su gran deportividad y esfuerzo titánico

Ruth Mayayo (Periódico del Estudiante)

El mundo necesita héroes. La prueba es la fiebre desatada tras el triunfo de Nadal. Y es que el perfil de este tenista se está convirtiendo en el de una leyenda viva, es casi un mito para muchos y un modelo a seguir para casi todos. Su normalidad es tan anormal, tan poco frecuente, para una persona que gana millones a espuertas y que cuenta con el favor de la jet, que deja boquiabierto al público cada vez que hace alguna aparición.

El último partido que jugó en el Open de Australia, en el que derrotó al suizo Federer tras más de cuatro horas de partido, lo ganó dos veces. Una, en la pista, en un esfuerzo titánico por no derrumbarse, sobreponerse al cansancio y, finalmente, imponerse a su adversario. Y una segunda vez, en el podio, cuando volvió a hacer gala de su deportividad al animar a un Federer deshecho en lágrimas y al controlar su euforia para no hundir más a su oponente.

La resistencia de este español es envidiable y no conoce límites. De Federer, él mismo dice que es mucho mejor jugador que él, con más técnica, más variedad de golpes, más elegancia... Sin embargo, le gana por agotamiento, constancia y fuerza mental. Porque Nadal, al otro lado de la pista, lo devuelve todo, no da nada por perdido y va agotando a su adversario al hacerle correr de lado a lado de la pista. En el último set de Australia, Federer comprobaba que no podía con este fenómeno. De ahí su llanto.

A sus 22 años, con un palmarés envidiable, él no se plantea otra cosa que seguir aprendiendo, mejorando, perfeccionando sus golpes. En lugar de endiosarse y creerse el mejor, tira para adelante para llegar aún más alto. Trabajo, trabajo y más trabajo. Ésa es su fórmula.

De momento, Nadal ha sido el único tenista en el mundo, junto con Andre Agassi, capaz de ganar en tres superficies distintas: tierra batida, hierba y cemento. "Mi sueño de toda la vida era ganar un título de un torneo grande en pista dura. Por eso tengo ahora un sentimiento muy especial. He trabajado mucho para mejorar en superficies distintas a la tierra batida", explicaba después de su triunfo en Australia. Sin embargo, enseguida precisaba: "Estoy muy contento de estos seis títulos, pero no soy ahora mejor que hace cinco horas, ¿verdad? Intentaré ganar otros torneos grandes, claro, pero he aprendido hasta qué punto es difícil hacerlo", aseguró el joven campeón.

El verano pasado se consolidó como número uno del tenis mundial y así acabó el reinado de Federer y empezó el del rey Nadal, Rafa, elegido mejor deportista europeo del 2008, año en el que recibió el Premio Príncipe de Asturias del Deporte. La temporada pasada ganó, entre otros títulos, el Roland Garros y Wimbledon, además del oro olímpico en Pekín.

EL FUTURO, UN ENIGMA

Si todo esto lo ha conseguido con sólo 22 años. ¿Hasta dónde va a llegar este joven deportista de Manacor? Todo el mundo apunta que si las lesiones no se lo impiden, Nadal tiene todas las papeletas para convertirse en el mejor deportista español de toda la historia.

Los periodistas deportivos ya andan haciendo quinielas sobre la temporada que acaba de empezar. Pero él no pierde el norte. Cuando se le planteó la posibilidad de completar el Grand Slam, ganar los cuatro grandes títulos en el mismo año, el contestó: "Ni soñando puedo pensar esto, estaría bastante loco. Tengo los pies en el suelo. Lo que puedo decir es que estoy muy feliz por este comienzo y ahora solo pienso en Rotterdam, mi próximo torneo". En una sociedad marcada por el éxito rápido a cualquier precio, conseguido a golpe de exclusiva o de show de televisión, el triunfo de Nadal, de su trabajo, de su esfuerzo y de su constancia, es un triunfo de todos. Quizá por eso causa tanta admiración, porque ha conseguido un sueño a golpe de realidad.

A debate: Deportividad y sencillez para celebrar sus grandes logros

La deportividad de Rafael Nadal le ha hecho ganarse la admiración y el respeto del público, de los deportistas y de fundaciones como la del Príncipe de Asturias, que le otorgó el galardón en el año 2008.

Hay quienes dicen que lo de Nadal no es para tanto, que lo normal es ser educado y encajar las derrotas, y que la sencillez que tiene él la tienen también otras personas. ¿Crees que estos rasgos son frecuentes entre los famosos y los deportistas, en general?

Nadal está demostrando que la fama y él éxito no tienen por qué cambiar a nadie. ¿Por qué crees, entonces, que a la mayoría de la gente le pasa lo contrario y acaban cometiendo excentricidades?

En la red:
www.rafael-nadal.net
Nadal en la Wikipedia

 

 

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