Un proyecto de mediación escolar en el Pablo Gargallo

 

IES Pablo Gargallo (Zaragoza)

El centro Pablo Gargallo lleva tres años trabajando en un proyecto de convivencia cuyos pilares fundamentales sean el respeto y la colaboración, y en el que se han ido implicando no sólo profesores sino también alumnos, padres y PIEE.

Durante el curso 2006- 2007, ya se había desarrollado un proyecto que contó con amplia participación del profesorado, y como resultado se elaboró un resumen de las normas de convivencia, para trabajar todos con los alumnos y un protocolo de actuación ante los problemas de disciplina.

Ya en el curso 2007-2008 comenzamos con un laborioso trabajo de encuestas realizadas a padres, alumnos y profesores, para establecer un diagnóstico de la situación en nuestro instituto en el que conviven jóvenes de muy variadas situaciones económicas, familiares y raíces culturales distintas. Los conflictos más frecuentes se producen entre los alumnos de primer ciclo de la ESO, y las conductas negativas más habituales son producto de la falta de interés, junto al rechazo a las normas y la falta de respeto a los demás traduciéndose muchas veces en agresiones verbales y en ocasiones físicas. En la mayoría de las ocasiones estas conductas se han intentado corregir con medidas sancionadoras que no acaban de resolver el problema. Deseando buscar mejores soluciones y convencidos de que más vale la prevención que la sanción, se llevó a cabo un proyecto de mejora de la convivencia, que, partiendo de las encuestas, se centraba en la puesta en marcha de un servicio de mediación escolar, en el que participaron profesores, alumnos, una madre y la educadora del PIEE. Para ello se realizó un curso de formación de mediadores.

En el presente curso, nuestra intención es continuar en la línea de trabajo iniciada el curso pasado, centrando nuestros objetivos en promover la resolución pacífica de los conflictos, trabajar por la integración de todos los alumnos, desarrollando sus habilidades sociales y comunicativas y reduciendo al máximo las expulsiones de alumnos del centro.

TALLERES DE HABILIDADES SOCIALES

Dentro de las actividades que estamos realizando, destaca la puesta en marcha y desarrollo del servicio de mediación escolar, a cargo de alumnos y profesores. Además, estamos trabajando con los alumnos de la ESO el desarrollo de la inteligencia emocional y las habilidades sociales. También realizamos talleres de habilidades sociales con los alumnos que hayan tenido conductas contrarias a la buena convivencia. Y, por último, ofrecemos la asistencia a charlas que tengan un claro contenido relacionado con el tema, como la impartida por el juez de menores de Granada, Emilio Calatayud, que tuvo lugar a finales de octubre en nuestro centro, en colaboración con la Asociación Cultural Cesaraugusta. De sus palabras extraemos esta reflexión final que nos mueve a seguir: "Si tú no crees en el ser humano y no crees que vas a poder cambiar a un chaval ¿en qué vas a creer?".

"Para trabajar en la justicia de menores hay que creer en ellos"

Los alumnos del IES Pablo Gargallo disfrutamos recientemente de una charla-coloquio con Emilio Calatayud, juez de menores de Granada. En líneas generales, el juez cree que los menores de hoy en día estamos demasiado mimados ("dámelo, y dámelo ya"), que exigimos siempre el cumplimiento de nuestros derechos, pero que en algunos casos nos olvidamos de las obligaciones. Asimismo, piensa que en gran medida, la culpa de los actos delictivos cometidos por menores está motivada por la mala educación que los padres dan a sus hijos. De hecho, la mayor parte de los menores que delinquen tienen problemas tanto de índole familiar como escolar, por lo que defiende vehementemente la lucha contra el fracaso escolar, aún pensando que el sistema educativo es (literalmente) "una mierda".

Una vez cometido el delito, siempre que este no tenga una consideración muy grave (asesinato, violación, maltrato...) él es partidario de reparar lo que el menor ha hecho a través de la reinserción, con medidas que le sirvan para "escarmentar". De aquí la fama que los medios le han conferido a este juez, gracias a las "medidas ejemplares" que impone a los menores que juzga, con las que persigue hacerles pensar en lo que han hecho, y que está mal.

En palabras del juez: "Para trabajar en la justicia de menores hay que creer en ellos, y que pueden cambiar". En una frase, resume: "Es mejor conciliar que judicializar". En cuanto a las penas de internamiento, por casos más graves (como los citados anteriormente), llama la atención en dos aspectos: el primero, que los menores podemos ser encarcelados hasta 20 años, en contra de lo que los medios de comunicación nos quieren dejar ver, lo cual supone, en algunos casos, muchos más años que en mayores de edad; el segundo, que a día de hoy hay bastantes casos de internamiento psicológico, debido al policonsumo cada vez más frecuente entre los menores. Además de hacerle pagar al menor por lo que hecho, Emilio Calatayud intenta, siempre que los padres tengan algún tipo de culpa, que estos paguen también por ello, normalmente con cuantías económicas, para que "riñan" a su hijo antes de que vuelva a cometer un delito similar.

El juez es de la opinión de que la juventud de hoy en día es buena, que existe una concienciación social y una visión de grupo que antes no existía. Además él se siente muy gratificado, puesto que ve que los menores a los que ha juzgado son agradecidos con él y con el trabajo que realiza su equipo de más de 50 personas.

Acto seguido a la charla-coloquio que tuvo con nosotros, dio una conferencia ante las más de 300 personas que abarrotaban el salón de actos. Otra muchas siguieron su intervención desde una pantalla gigante en el vestíbulo del instituto.

 

 

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