Escolapios en Los Sitios

 

Las Escuelas Pías sobrevivieron a la Guerra de la Independencia pero dentro de sus muros queda constancia del fragor de la batalla y de la historia de Zaragoza

Santiago Barcelona Gracia, Colegio Escuelas Pías

El Colegio de Escuelas Pías ya se encontraba en la ubicación que tiene actualmente, aunque no con la misma estructura, por lo que fue testigo de muchos de los principales acontecimientos que narran los libros de historia. En la biblioteca de la comunidad escolapia el Lucero, que es el Libro de Crónicas que narra con sencillez los sucesos y el ambiente de aquellos terribles días. ¿A quién debemos su redacción? El padre Dionisio Cueva nos cuenta en su libro Las Escuelas Pías de Aragón (1767-1901) que fue obra del padre Camilo Foncillas, rector de la comunidad entre 1801 y 1814. Dejemos que sea el cronista quien nos vaya informando de los principales acontecimientos.

EL PRIMER SITIO (15/06/1808-13/08/1808) Durante el primer Sitio cayeron en el colegio 37 bombas y granadas "con muchísimo estrago, especialmente en el seminario (internado) y en los tejados y bóvedas del altar mayor". Especial interés tiene lo acontecido el 2 de julio: "Creyendo los franceses que la ciudad estaría ya consternada y que no hallarían resistencia, dieron el día 2, antes del amanecer, un asalto con todas sus fuerzas a la puerta del Portillo. Corría un vientecillo suave de la parte del Moncayo que hacía que los tiros de asaltadores y asaltados llegasen con tal viveza a nuestros oídos que parecía no distaban veinte pasos del centro de la ciudad. Con esto corrió por toda la parroquia la voz de que estaban ya dentro los franceses, ganada la puerta; y comenzó a llenársenos el colegio de gentes, especialmente de mujeres, que pedían con lágrimas las dejásemos entrar en la iglesia para que, supuesto que habían de morir, las cogiese allí la muerte".

Dada tal situación, el padre rector llamó a todos los religiosos al oratorio: "para deliberar quid opus esset facto (qué se había de hacer) y que cada uno dijese libremente si convendría abandonar el colegio o quedarnos en él para defenderlo hasta el último extremo, no hubo uno solo que titubease, sino que todos a una resolvimos tomar el segundo partido; inmediatamente, recogiendo cuantas piedras, ladrillos y cascos se encontraron en los corrales y lunas del colegio y seminario, se colocaron junto a la ventana que cae a la calle, encima de la portería del colegio, con el ánimo de que (si llegaban a penetrar los franceses), después de tirar para impedirles el paso muchas sillas y bancos, arrojar sobre ellos toda la metralla de piedras, etc., que se tenía preparada".

ENTRE EL PRIMER SITIO Y EL SEGUNDO Una vez los franceses levantaron el asedio de la ciudad, el colegio tardó apenas un mes en abrir las clases. En el Libro de Visitas Provinciales se recogen los datos del número de alumnos y sus clases correspondientes, el 2 de octubre: "En la clase de Retórica, 60 discípulos; en la de Medianos, 40; en la de Menores, 70; en la de Mínimos, 80; en la de Cuentas, 40; en la de Escribir, 240; en la segunda de Escribir, 220; en la de Leer, 70; en la de Letrera, 80; en la de Primeras Letras, 250". Curiosos los niveles educativos si los comparamos con los actuales; y 1.150 los alumnos que tenía el colegio en aquel año.

EL SEGUNDO SITIO (21/12/ 1808-21/02/1809) Esta vez el asedio tuvo éxito y los ejércitos de Napoleón se apoderaron de lo que quedaba de Zaragoza. El horror se transcribe en sus palabras: "Comenzaron a picar las fiebres pútridas, primero en los hospitales, luego en toda la ciudad con rápido incremento, que en breve llegaron a ser 800 o más los muertos diarios (...) En casa murieron 600 murcianos del batallón de las Peñas de San Pedro de los 900 que se alojaron en las escuelas y claustros y en los de arriba, 14 religiosos nuestros".

Y sabemos el nombre, día y causa de la muerte de todos ellos. Su lugar de enterramiento, la iglesia del colegio; pero no sólo para los escolapios, sino que otras personas debieron ser enterradas en la misma, dado que era tal el número de los fallecidos cada día que se les daba sepultura en las iglesias que se podía. El Libro del secretario guarda relación de personas sepultadas entre agosto de 1808 y marzo de 1809. En ella figuran militares, paisanos, religiosos y religiosas "y otras muchas personas, de las que no queda otra noticia". El padre Dionisio Cueva nos aporta el dato de alumnos que asistían al colegio en 1815: en Primera Enseñanza, 420 y en Segunda, 178. Total: 598 alumnos. (En 1808 eran 1150) Las cifras hablan por sí solas.

Los escolapios tuvieron su lugar de honor en la contienda, pero también sus exalumnos, muchos anónimos, pero otros especialmente famosos. Muchos de ellos dan nombre a calles de Zaragoza, tal y como documenta el padre Pedro Sanz en su libro El callejero de Zaragoza y las Escuelas Pías. José Palafox y su maestro, el escolapio padre Boggiero (nombrado por Benito Pérez Galdós en sus Episodios Nacionales), Luis Palafox (marqués de Lazán) y su hermano Francisco, el Conde de Sástago, Ignacio Jordán de Asso y del Río, Faustino Casamayor, Jorge Ibor (el tío Jorge), José Mor de Fuentes, Pedro María Ric, Miguel Salamero, Santiago Sas, Felipe Sanclemente (muy activo en Los Sitios)...

VUELTA A LAS CLASES Quiso la estrategia militar que las tropas francesas no consiguieran penetrar en la ciudad por la puerta del Portillo durante ninguno de los dos Sitios (en esta resistencia se enmarca la famosa acción de Agustina de Aragón). Si esto hubiera ocurrido, seguro que el colegio habría quedado terriblemente dañado. Cerrado el colegio durante el Segundo Sitio, el 12 de marzo de 1809 un real decreto suprimía todas las comunidades religiosas de Zaragoza. El 23 de abril, el padre rector recibía la orden definitiva de cierre debiendo abandonar incluso la ciudad. Pero al día siguiente presentó un escrito a la Junta de Conventos extrañado por tal orden. Y ese mismo día recibió la siguiente respuesta: "Continúen por ahora permaneciendo en esta ciudad y ejerciendo las ocupaciones propias de su instituto". Definitivamente, un 2 de mayo de 1809 se abrían de nuevo las escuelas "con grandes aplausos y alegría de toda la ciudad".

 

 

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