La tristeza de Carla

 

María José Aznar, 4º ESO Diversificación IES Juan de Lanuza

Estábamos en el bar. Era una noche aburrida; no había salido nadie, todo el mundo estaba cansado de salir después de las navidades. Cuatro chicas: Sara, sin querer saber nada ni de nadie, estaba jugando a la PSP; Carla, rayada pensando en el chico que le gustaba; Carlota, contando cómo le iba la carrera en Madrid. Y yo... Ahí estaba; con un vaso de calimocho en la mesa y un cigarro en la mano, pensando que era la noche más aburrida de mi vida.

Aunque todas estábamos igual, cada vez que mirábamos el reloj nos deprimíamos. El tiempo pasaba más y más lento, hasta parecía que se paraba. De repente, entraron cuatro chicos. Yo pensaba que iba a ser la solución para no aburrirnos tanto, aunque me equivocaba. Teniendo una cosa llamada futbolín en el bar, era imposible que nos hicieran caso.

Una hora más tarde nos fuimos, aunque no sabíamos qué hacer. Estábamos dispuestas a hablar, ya que a Sara, que era la que estaba ausente, se le había acabado la batería de la PSP y ya volvía a estar en el mundo real. En cuarto oscuro y sucio nos fuimos poniendo al día. Todo lo que nos había pasado: penas, alegrías, problemas...

Ya era hora. Nos fuimos a casa. Pensamos que se nos había pasado la noche volando y, cuando miramos el reloj, sólo eran las 2.30 de la mañana. La noche no tenía solución. Pero antes de llegar a casa, nos dimos cuenta de que alguien faltaba: Carla. Toda la noche había estado sin hablar, con la mirada perdida, aunque nadie nos habíamos dado cuenta. Me ofrecí a ir a buscarla, y cuando di con ella la encontré sola, llorando, totalmente deprimida. Intenté consolarla, pero no pude. Toda la vida habíamos estado juntas. La había visto llorar, reír, bailar, estar enfadada, pero así nunca. Parecía que tenía el corazón roto en mil pedazos. Me pidió que me fuera y que no dijera nada de cómo estaba, ya que era consciente de que yo sabía por qué lloraba. Cuando llegué donde estaban todos, les dije que simplemente estaba mal, que quería estar sola y que mañana nos llamaría. Ninguno nos preocupamos.

Al día siguiente, simplemente no apareció.

 

 

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