Realidad

 

Paula Turrión, IES Miguel Catalán

El otro día nuestra profesora de historia nos hablaba de la diferencia que hay entre la realidad y lo que la sociedad percibe como tal. Y el ejemplo que nos puso me pareció apropiado para esta sección, así que aquí desarrollo la idea. En los medios de comunicación están saliendo continuamente noticias sobre la conflictividad en las aulas, y da la impresión de que los institutos son una especie de jungla urbana en la que estamos enjaulados diversas especies animales al cuidado de unos cuantos domadores, que de tanto en tanto se llevan un mordisco. A este paso la sociedad considerará la docencia como una profesión de riesgo. Pues bien, llevo ya seis años matriculada en mi instituto y no recuerdo haberle dado nunca una dentellada a alguien.

No digo yo que de tanto en tanto no surjan problemas, pero en mi centro, sólo alumnos, ya somos más de mil. Desconozco las cifras referentes a lo profesores, personal de limpieza, conserjes, etc. La convivencia es siempre difícil. En un espacio relativamente pequeño como lo es un instituto convivimos a diario tanta gente y tan diferente, que evitar que esporádicamente haya elementos de discordia entre nosotros es tarea imposible.

Por tanto, me gustaría revindicar desde aquí, que se está dando una visión muy negativa y muy poco acertada de los centros escolares y del alumnado; que ni los pasillos se han convertido en cuadriláteros de boxeo ni los profesores necesitan pasearse con un látigo en el bolsillo.

 

 

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