La historia real de San Jorge

 

Víctor López Gómez, El Pilar Maristas

Hace mucho tiempo vivía un pastorcillo llamado Jorge. El rey estaba muy preocupado: sólo le quedaba una hija porque las otras habían sido devoradas por el dragón de una cabeza y cuatro patas. Estaba realmente desesperado: llegaba el momento de entregar a su última hija.

Mientras Jorge estaba buscando a Anacleta (la vaca mágica que daba leche merengada), se encontró a la hija del rey que se llamaba Recto (el rey, no la hija) y se enamoró perdidamente al instante.

Encontró la vaca y empezó a preparar el mejor yogur de la historia. Al cabo de un par de horas decidió ir a salvar a la princesa.

La princesa, que se llamaba Leia (sí, ya se que es como la de 'Stars War'), estaba en un gran aprieto aparte de los del dragón. No había hecho los deberes de mates. Mientras pensaba en una buena excusa un ser cuadrúpedo se le acercaba por la espalda. Quién iba a ser: Anacleta, que se quería tumbar a la sombra. Entonces se le ocurrió: la linda vaquita se había comido sus deberes.

Al mismo tiempo, Jorge había empezado a practicar con una honda, ¿sabéis ese cacharro de tela en el que se pone una piedra y le das unas vueltas y la lanzas?, pues ese no. Comenzó por sacarse el carné y luego se compró la moto. Se puso el casco y aceleró a tope.

Bien. La profesora se tragó la excusa. Ahora se podía dirigir tranquilamente a su destino con el dragón. Mientras se aproximaba hacia él vio que Jorge se aproximaba por el otro lado con muletas.

Cuando estuvo cerca del dragón, se lió a muletazos, pobre mula, la verdad. Y cuando ya no quedaban mulas en aquel territorio, hicieron un trato: el dragón pasaría a ser la mascota del matrimonio de Jorge y Leia, y le prometieron toda la leche merengada de Anacleta que quisiera.

 

 

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