Con el corazón

 

Solo el 10% de los jóvenes colabora en tareas de voluntariado

José Lacruz (Periódico del Estudiante)

Todos necesitamos ayuda y todos podemos ayudar. El mundo no es un lugar justo, pero cada uno puede aportar algo para evitar esos desequilibrios. La Constitución española indica que es el Estado --las administraciones-- quien debe dar solución en la medida de lo posible a las situaciones de necesidad y mejorar la calidad de vida. Lo cierto es que las instituciones son organismos muy complejos que a veces impiden llegar a dar la asistencia necesaria. A pie de calle es el ciudadano el que tiene el poder de cambiar las cosas, suyo es el poder de la acción. Aquí, en ese hueco que deja la burocracia es donde aparece el voluntariado.

¿Qué es el voluntariado? Se trata de todas aquellas actividades de interés general y que está impulsado por personas. Para considerar que una acción se engloba en el voluntariado debe tener cuatro aspectos fundamentales: ser altruista y solidaria; hacerla con libertad, sin ninguna presión o imposición; gratuita, sin una contraprestación; y mediante una organización que canalice la actividad.

Según un sondeo de opinión sobre solidaridad y voluntariado realizado en 2006 por el Instituto de la Juventud (Injuve), sólo el 10% de los jóvenes españoles "afirma colaborar actualmente con organizaciones de voluntariado" y hay un "72% que declara no haber colaborado nunca con organizaciones de voluntariado". El mismo informe recoge que, de todos aquellos que nunca han sido voluntarios, al menos un 42% ha pensado alguna vez en colaborar. Es decir, que en nuestro país hay tres millones de jóvenes que se consideran "voluntarios potenciales"; si pasaran a la acción ¿hasta qué punto pueden cambiar las cosas tres millones de jóvenes voluntarios? Quizás no se acabarían los desequilibrios, pero la calidad de vida de todo el país se elevaría sustancialmente.

"No tengo tiempo", "no me lo he propuesto en serio", "es algo incómodo" o "nadie me lo ha propuesto". Estas son, según el estudio del Injuve, las razones que esgrimen aquellos que nunca han sido voluntarios. Sin embargo, los jóvenes son uno de los grupos poblaciones que más enarbolan la idea de la solidaridad.

No obstante, uno de los obstáculos más acentuados a la hora de pasar a la acción es la falta de información, no porque sea escasa, sino porque no se sabe por dónde empezar o qué hacer. Cada persona puede encontrar su hueco, ya que hay diversos sectores en el voluntariado. El primer paso es saber qué perfil se tiene, qué te puede motivar, qué se ajusta a tus valores y principios, y dónde encajar. El voluntariado tiene diferentes sectores y temáticas, como las planteadas en la Guía de Oportunidades Solidarias editada por el Ayuntamiento de Zaragoza: acción social (como la Asociación de Padres de Niños Oncológicos), ayuda humanitaria (como Intermón Oxfam), cívicas (como movimientos vecinales), comercio justo (ADECO), cooperación al desarrollo (Unicef), derechos humanos (SOS Racismo), educación y cultura (Fundación El Tranvía), emergencia y socorro (Cruz Roja), medio ambiente (Greenpeace), promoción de colectivos (Feaps Aragón), Salud (Asociación Parkinson Aragón), tiempo libre y ocio (ONCE)... Tampoco hay que olvidarse de otro tipo de voluntariado, más extraordinario y temporal, como toda la marea azul que conforman los voluntarios de la Expo 2008, que se están ayudando a dar a conocer y conformar la identidad que tendrá la Muestra Internacional zaragozana.

La lista de asociaciones y actividades es muy extensa y funciona gracias a la ayuda desinteresada de todos aquellos que aportan su granito de arena. Todos buscan una sociedad más justa y con mayor calidad de vida, impulsados por razones, pero siempre con el corazón.

 

 

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