¡Vaya con mi abuela!

 

Julia Cruz Sesé, IES Bajo Cinca

"No puedo más, estoy agotada. No entiendo por qué nos hacen esto. Soy judía, no una esclava. Estoy sola entre un montón de desgraciados como yo que ni siquiera se acuerdan de su nombre, se están volviendo locos y me están volviendo loca a mí. Hace tanto tiempo que me tienen aquí encerrada como un perro, que no sé lo que significa la dignidad. Un día, se presentaron en mi casa y nos cogieron a todos. A mis padres, a mis hermanos y a mis abuelos. A ellos se los llevaron y no los he vuelto a ver. No se qué les han hecho, pero estoy segura de que nada bueno y aunque me cueste aceptarlo es muy probable que no los vuelva a ver nunca. Solo tengo 14 años, pero me entero de lo que pasa. Los alemanes nos explotan si servimos para algo y, si no, simplemente se deshacen de nosotros. No se cómo, pero el humo que sale por las chimeneas de aquí dentro no es de ropa quemada, no me lo trago. A veces se llevan a grupos de gente que ya no vuelven, a lo mejor los encierran en otro sitio, ojalá solo fuera eso. Odio este sitio y odio estar viva. Lo único que hago es arreglar las botas de esos cabrones. No puedo ni con mi olor, me pesan las piernas, los brazos, la cabeza, los párpados..., pero no puedo dormirme, acabarán conmigo. Antes de morir, que espero que sea pronto, quiero contar el infierno en el que vivimos. Me despiertan con amenazas antes de que salga el sol y me tienen arreglando botas hasta que sale la luna. Ni siquiera me dan de comer, solo una asquerosa sopa fría por la mañana que, aunque sepa a tierra, hago un esfuerzo para no vomitarla. Si una compañera cae al suelo durante las marchas, no puedo ayudarla, tengo que dejarla morir. Eso es la parte más dura, no poder ayudar a nadie, y que nadie pueda ayudarte, que alguien esté muriendo a tu lado y que lo único que puedas hacer sea observarlo. Este papel y lo que queda de tinta es el arma con el que espero vengarme".

Nunca olvidaré el día que encontré este pedazo de papel en la cajita donde mi abuela guardaba sus cosas más valiosas. No entiendo por qué no llevó a cabo su venganza. Por eso lo cuelgo aquí, en ´Google´, para callar a quien diga que ese horror no existió.

 

 

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