La fuerza del cerebro

 

Un grupo de ingenieros aragoneses crea una tecnología para mover objetos con la mente

Ruth Mayayo (Periódico del Estudiante)

Un hombre fija la vista, se concentra en un punto, y con el poder de su mente es capaz de mover un robot a miles de kilómetros, en la otra punta del planeta. No, no se trata de una nueva herramienta de James Bond. Sería demasiado fantástico hasta para una película. Sin embargo, es real. Y los protagonistas son de aquí, de Aragón.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Zaragoza han ideado una tecnología que permite mover objetos con la mente. Su prueba estrella tuvo lugar hace dos semanas y consistió en mover desde Japón un robot situado en el Centro Politécnico Superior de Zaragoza. Era la primera vez que se probaba esta técnica habiendo tanta distancia entre el robot y la persona que lo movía con el pensamiento.

Para hacer esto posible, hace falta un ordenador que procesa la actividad cerebral y la convierte en información, que a su vez se remite a otro ordenador, que da al robot las órdenes pertinentes. En este caso, el ingeniero Carlos Escolano se encontraba en Osaka (Japón), con un gorro de electrodos colocado en la cabeza. Este gorro se encargaba de captar la señal eléctrica que producía el individuo, procesarla y remitirla al ordenador que estaba en Zaragoza para que ejecutara la acción.

UN EXPERIMENTO SIN PRECEDENTES

Así, sentado frente a un ordenador en Japón, desde el que podía ver el aula del laboratorio del Centro Politécnico Superior (CPS), Escolano fijó su pensamiento en un punto concreto y logró mover en tiempo real el robot que se encontraba en la sala. El robot, equipado con una cámara y guiado por la mente del ingeniero, consiguió salvar los obstáculos que había en el aula y se dirigió fuera de la sala para después avanzar unos cuantos metros por el pasillo.

Los miembros del equipo de investigación responsables de este proyecto único en el mundo, capaz de descifrar las señales cerebrales y convertirlas en órdenes para que el objeto se mueva hacia donde piensa el usuario, fueron hasta Osaka para mostrar el invento a la comunidad científica internacional. El proyecto está dirigido por Javier Mínguez y corresponde al trabajo de fin de carrera de Iñaki Iturrate y Carlos Escolano, pero ha contado con la colaboración de Luis Montano, responsable del Grupo de Robótica del Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón, y Mauricio Antelis, ingeniero en telecomunicaciones y experto en biomédica.

El hecho de que la técnica no sea invasiva y de que se base en un sistema electroencefalográfico, como el que se utiliza en los hospitales, son dos de sus novedades más importantes. Este sistema supone un gran avance, ya que hasta ahora los resultados logrados en este campo se habían hecho con primates a los que se les introducen electrodos en la cabeza.

La emoción se palpaba en la comunidad científica presente en el experimento, ya que podría haber fracasado por múltiples motivos: un fallo en la conexión a Internet, de tipo eléctrico, o una pérdida de la concentración del individuo que mentalmente da la orden para mover el robot. Sin embargo, todo fue un éxito y hoy el CPS de Zaragoza es una referencia científica.

La idea de estos inventores es seguir desarrollando la tecnología y poder comercializarla en un futuro. Sus aplicaciones serían múltiples, aunque la principal sería darle utilidad en el campo de la rehabilitación y la discapacidad para facilitar la vida a personas con movilidad reducida o muy limitada. Personas que tienen dificultades o imposibilidad de mover las extremidades podrán mover, por ejemplo, una silla de ruedas o una prótesis sin necesidad de dispositivos, ha subrayado el jefe del grupo de Robótica del Instituto de Investigación e Ingeniería en Aragón, Luis Montano. De hecho, ya se ha creado una spin off, llamada Bit brain (cerebro digital) para sacar al mercado este proyecto cuando la tecnología esté suficientemente madura como para transferirla a la sociedad.

EL FUTURO, EN DIEZ AÑOS

Es un paso de gigante para la ingeniería de rehabilitación, ya que personas con patologías que derivan en la pérdida total del control de todos los músculos de su cuerpo (como por ejemplo la esclerosis amiotrófica lateral) pueden acabar comunicándose con el exterior con su propio pensamiento.

No obstante, los científicos dicen que todavía es pronto para marcar plazos sobre cuándo se podrá comercializar la técnica y darle utilidad más allá del mundo de la investigación, algo que estiman no ocurrirá posiblemente hasta dentro de una década.

Visita: webdiis.unizar.es

 

 

foto

 

» Subir
» Imprimir página
» Más noticias de Tema de la semana

 

 
Contacto | Aviso Legal | Inicio

Desarrollado por DiCom Medios, S.L.
© Prensa Diaria Aragonesa

Ibercaja Gobierno de Aragón