La importancia de las familias en la educación

 

Ana Abán, Presidenta de FAPAR

A estas alturas nadie cuestiona la importancia que las familias tenemos en la educación de nuestros hijos, puesto que somos familias comprometidas con una educación de calidad para nuestros hijos e hijas, preocupadas y muy ocupadas en que su formación sea completa y les permita desenvolverse con éxito a lo largo de su vida personal y profesional. No en vano sabemos que nunca como en la actualidad, en una sociedad tan abierta como la nuestra, ha sido para las familias tan difícil educar como lo es hoy en día, como también es igualmente cierto que ahora más que nunca estamos las familias implicadas en la educación de nuestros hijos, por nuestra mayor formación y por el compromiso y la responsabilidad que hemos asumido.

Pero, tampoco debería cuestionar nadie que esa formación integral es una tarea apasionante en la que no podemos implicarnos sin ayuda, porque las familias no tenemos la patente exclusiva de la educación de nuestros hijos, y porque no viven en burbujas aisladas de su entorno social. Al contrario, la sociedad en su conjunto, los amigos y los medios de comunicación en especial ejercen una notable influencia en ellos. Las familias, por tanto, necesitamos la colaboración de todos en general y la de la escuela y las administraciones, en particular, que deben facilitarnos herramientas y cauces de participación y poner a nuestro alcance las medidas necesarias para conciliar nuestra vida laboral y familiar. Necesitamos que se valore nuestra participación activa y que podamos acudir a los centros educativos sin ningún obstáculo.

Pedir permiso laboral para asistir a una tutoría, a una charla para familias, a un acto del centro o a un consejo escolar, no puede convertirse en una odisea. Los padres de hoy que crecimos bajo una educación basada en el control y la disciplina, nos hemos esforzado por incorporar a la educación de nuestros hijos una relación basada en un mayor afecto, apoyo y comunicación, elementos básicos en cualquier etapa de su desarrollo psicosocial, que contribuirá a generarles una mayor autoconfianza.

Para las familias que entendemos así la formación, es fundamental nuestra participación en la escuela, como miembros activos de la vida diaria en el centro. Y nuestra concepción de una escuela participativa va ligada a la de formar ciudadanos democráticos. La educación es la pieza clave de un resultado sea exitoso. La educación como pilar de cualquier sociedad moderna y compensadora de desigualdades es vital para el futuro de nuestros chicos y chicas. Por eso, la implicación que las familias tenemos en ella es patente, aunque trabajamos para que sea mayor aún.


 

 

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