La amapola y la primavera

 

Amira Aarab Bahillo, 1º ESO IES Ítaca

Yacía la amapola tumbada
en el prado, sin color, ni esplendor.
Pasó la primavera y la despertó. Y ella,
toda alegre y risueña,
obedeció.
La amapola volvió a obtener
su vivo color
y la primavera con
colores y cantares
allí se estableció.

 

 

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