Historias cotidianas

 

Carolina Marcuello, La Salle Montemolín

Es una anécdota curiosa sobre el instinto de los animales que sucedió hace unos meses. Estábamos en mi casa tan tranquilos y, de repente, mi perro comenzó a ladrar fuertemente hacia la puerta. Pensamos que sería un simple ruido, pero como no paraba de ladrar salimos a ver qué pasaba. Un chico se había quedado encerrado en el ascensor y mi perro se enteró de la alarma que nosotros no habíamos oído. Al final, sacamos al chico y no pasó nada: una historia cotidiana más.

 

 

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