Vuelta a mi mundo

 

Guillermo Gracia Vargas, 4º ESO La Salle Montemolín

No podía estar en casa esperando a que vinieran a buscarme, no me encontrarían. Hacía un calor insoportable y estaba nervioso. Necesitaba dar un paseo y mandarles una señal para que me reconociesen. Ésta era mi última oportunidad, quería marcharme con ellos.

Entré en el cuarto trastero para recoger el bote de pintura que había empleado para pintar la casa el mes anterior. Añadí más color amarillo, mi rastro tenía que verse en la oscuridad y desde cualquier punto.

Caminé sin rumbo, tenía que darme prisa, mi tiempo se acababa. Seguro que esa noche se marcharían y tardarían años en regresar. Aquellas luces cada vez estaban más cerca, tenían que verme.

Llegué al Parque del Retiro, era muy tarde y apenas había gente. Busqué un lugar espacioso y comencé a pintar de amarillo, trazando un círculo, todo aquello que estaba a mi paso, flores, bancos, fuentes, caminos...

A pesar de la oscuridad de la noche, la pintura parecía iluminar la senda marcada. Me coloqué en el centro del círculo y esperé a que me vinieran a buscar. Las luces se aproximaban cada vez más, ya estaban cerca, por fin iba a volver a mi mundo. Sin embargo, en tan solo un momento, varios coches de policía me rodearon y me enfocaron con las luces. Me detuvieron por vandalismo. Mi sueño hecho pedazos, ellos se fueron alejando hasta dejar de verlos.

 

 

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