La llamada

 

Eduardo García Lanciego, Colegio Jesús María El Salvador

«¿Quién puede estar llamándome a estas horas? No lo entiendo si saben que estoy durmiendo, que anoche tuve guardia». Ana a tientas cogió el teléfono móvil con desgana y bostezando, maldiciendo su despiste de no haberlo apagado, miró la pantalla para ver quién llamaba y con sorpresa leyó: «Casa», viendo la imagen que tenía asociada a ese número de teléfono. «¿ Pero quién puede llamarme desde casa? Si estoy aquí, ¿no sería mejor que llamaran a la puerta de la habitación?» De todos modos, Ana por inercia contestó.

- Hola Ana, ¿qué tal? Te llamaba para ver si te apetecía venir a comer ahora, he preparado tu plato favorito. Ella quedó pálida, el teléfono se le cayó al suelo, empezó a temblar, con sudores fríos. Se levantó corriendo y recorrió la casa entera. Como ella se imaginaba, estaba vacía. Miró las últimas llamadas realizadas desde su teléfono, ninguna había sido a su móvil. Cada vez se ponía más nerviosa. Cogió su agenda y con dificultad por la crisis de ansiedad pasó las hojas hasta confirmar que ese otro teléfono desde el que podrían haberla llamado ya no existía, que no podía haber llamado desde él, estaba dado de baja.

Corrió hasta la cocina, confirmó que nada de comida había sido preparada. Miró el reloj y una puñalada del pasado le atravesó el corazón. Cayó al suelo y se acurrucó en una esquina. Sin quererlo sus ojos empezaron a llorar y las lágrimas inundaron su piel. Justamente seis años antes, a esa misma hora, ese mismo día, su novio, la persona que le acababa de llamar, había muerto en casa esperándola con la mesa puesta.

 

 

foto

 

» Subir
» Imprimir página
» Más noticias de Rincón Literario

 

 
Contacto | Aviso Legal | Inicio

Desarrollado por DiCom Medios, S.L.
© Prensa Diaria Aragonesa

Ibercaja Gobierno de Aragón