Rumbo a Túnez, de la sal a la harina

 

47 alumnos y cuatro profesores de Bachiller del IES Virgen del Pilar fueron a conocer Túnez

Elena Mazas, 2º Bachillerato IES Virgen del Pilar

El viaje comenzó en Barcelona, donde cogimos el avión que nos llevaría al aeropuerto tunecino. De allí nos trasladamos a Monastir, donde se encontraba nuestro hotel, el Kuriat Palace. Tras el pesado viaje, tuvimos la tarde libre para ir a la playa y relajarnos un poco. La cena era de siete a nueve. La comida picante y jauta y es que como la comida española, ninguna. El plato típico que más gusto fue el dedo de Fátima, algo parecido a los rollitos de primavera, pero rellenos de una masa de huevo. Por la noche hubo discoteca y la canción más bailada fue La Macarena. No sería el único lugar, de hecho no faltó en ninguna de las discotecas de las que estuvimos.

El martes 31, fuimos a Túnez capital, allí visitamos el museo del Bardo con sus impresionantes mosaicos. En clase habíamos estudiado el arte mudéjar, las simetrías... ¡Y lo veíamos todo! En Cartago, visitamos las ruinas de las termas y de allí a Sidi Bou Said, la ciudad blanca y azul, blanca por la cal y azul por la pureza del mar, además de por el color de sus paredes y ventanas. Una ciudad mágica, rodeada de mercadillos, cafés, largas calles... Acabadas las visitas del día nos dirigimos al hotel, cena y espectáculo de espadas en el que participamos todos, fue muy divertido. Al día siguiente, nos dirigimos a Kairouan, con Ghassen, nuestro magnífico guía, que nos mostró todo lo previsto y lo que no, pues nos decía: "Los lugares más bonitos son los que no visitan los guiris". En Kairúan recorrimos mezquitas, la cuenca de Aghlabites y los zocos. El día 2, fue nuestro favorito. No nos importó madrugar porque íbamos a los oasis de Chebica y Tamerza en 4 x 4, y de postre una vuelta por el rally Dakar donde los coches no iban precisamente horizontales. Fue divertidísimo. De vuelta visitamos el museo Dar Chraiet. Y después a las dunas de Douz, vía Chott El Djerid y Kebili. De camino observamos un espejismo espectacular, parecía que el cielo se tragara a la tierra. Al llegar al hotel, una buena ducha y todos con traje típico tunecino asistimos a una cena folclórica, con espectáculo de caballos, dromedarios y bailes. La fiesta fue de lo más peculiar, nadie se quedó sentado.

Al día siguiente, paseamos en dromedario por el Sáhara, rodamos como croquetas y pisamos descalzos esa arena, que era más harina fresca. Seguimos hacia Matmata para ver las casas trogloditas, cuevas en plena montaña.

UNA JOTICA EN TÚNEZ

El día 4, a El Djem, para visitar el gran anfiteatro y los mercadillos. De nuevo, rumbo a Monastir. Nos despedimos de Ghassen agradeciéndole su labor con una jotica. Hicimos las últimas compras en el zoco y montamos en el tren local ¡toda una experiencia! El día 5 estuvimos en Sousse y en la playa, pues de madrugada debíamos coger el avión de vuelta. Llegamos a Zaragoza sobre las cuatro de la mañana y con una experiencia maravillosa. Túnez es un país espectacular, precioso y recomendable cien por cien para todo el mundo. ¡Esperamos volver!

 

 

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