Freno al botellón

 

Zaragoza multará las quedadas para beber en la calle después del Pilar

Ruth Mayayo (Periódico del Estudiante)

Vender alcohol a menores de 18 años es una práctica prohibida por ley. Hace unos años, se subió la edad mínima, que estaba situada en los 16, para proteger a los menores del consumo y del abuso de una sustancia que acarrea serias consecuencias para la salud. Sin embargo, hecha la ley, hecha la trampa. Un joven mayor de edad puede entrar a un supermercado o a una tienda de las que abren hasta tarde y comprar botellas para toda la pandilla. Luego, el grupo, compuesto por mayores y menores, dan buena cuenta de bebidas graduadas en cualquier parque o plaza pública, con la consiguiente molestia que ello acarrea para los vecinos de la zona. Es lo que comúnmente conocemos como botellón. Son fiestas donde el protagonista es el alcohol y el objetivo, emborracharse.

Pues bien. El Ayuntamiento de Zaragoza quiere cortar esta práctica de raíz. Al principio se barajó la posibilidad de prohibirlo en ciertas zonas y permitirlo en otras, pero al final se ha querido lanzar un mensaje claro y contundente: no es una práctica sana y, por consiguiente, se castigará a quien la practique. Por este motivo, una vez terminadas las Fiestas del Pilar, consideradas como un periodo de gracia, el botellón estará terminantemente prohibido en toda la ciudad de Zaragoza.

¿QUÉ SE CONSIDERA BOTELLÓN?

Pero hay que dejar claro qué se entiende por botellón. Según la ordenanza de Protección del Espacio Público, se prohíben «las reuniones o concentraciones en la vía pública o en lugares de tránsito público y zonas verdes, con ingesta de bebidas alcohólicas, cuando con esta actividad se impida o dificulte la circulación rodada o el tránsito peatonal por las mismas, se perturbe la tranquilidad ciudadana o el derecho al descanso de los vecinos, o se genere una alteración de las condiciones ambientales por el abandono indiscriminado, fuera de los contenedores de recogida selectiva, de residuos y basuras, produciéndose por ello una restricción o limitación del uso común general de estos espacios».

El vicealcalde de Zaragoza, Fernando Gimeno, aclara que solo se considerará que hay infracción cuando se den todas las circunstancias especificadas en el texto de la prohibición. Es decir, que no podrá considerarse botellón el encuentro de varias personas en la vía pública si no alteran el orden, no ensucian... Aunque estén consumiendo alcohol. La normativa zaragozana ya prohíbe beber en la calle.

Asimismo, habrá excepciones, como la anteriormente mencionada: «No será de aplicación si las reuniones han sido autorizadas por el ayuntamiento». Fernando Gimeno aclaró cuáles serán: las fiestas del Pilar y las de los barrios.

INFRACCIONES: DE LEVE A GRAVE

Habrá una clara reglamentación de las infracciones a esta prohibición para, según su gravedad, establecer sanciones que podrán ir desde los 500 a los 1.500 euros. O, alternativamente y para los menores, la obligación de realizar servicios a la comunidad. Para quienes tengan menos de 18 años, no será suficiente con el envío de un escrito al domicilio, sino que habrá que comunicar a sus padres o tutores el expediente. Y habrá que informar a los presidentes de las juntas de distrito de lo que pasa en sus barrios. En el caso de incumplir la normativa por primera vez, se ofrecerá a los infractores la posibilidad de realizar servicios a la comunidad con 23 asociaciones, bajo la supervisión de personal municipal. A los reincidentes, sin embargo, no les quedará más opción que pagar. El baremo, que irá de leve a grave, tendrá en cuenta la «intencionalidad o reiteración», la «naturaleza de los perjuicios» ocasionados y la «reincidencia».

Para formular la denuncia, los agentes de la Policía Municipal tendrán que demostrar que los sancionados estaban realizando botellón. Para ello, deberán recoger pruebas, como botellas de alcohol, e identificar a las personas que participen en este tipo de ocio juvenil, tomar las pertinentes fotografías para acreditarlo, y asegurarse el testimonio de «los testigos de la zona, que son muchos porque suele haber muchas denuncias», explica el vicealcalde Gimeno. De hecho, las quejas de los vecinos por las molestias ocasionadas por el ruido y las basuras han sido otro de los puntos que el ayuntamiento ha tenido en cuenta para prohibir esta práctica.

El vicealcalde señala también que solo se actuará en los botellones en los que se esté consumiendo alcohol. «Si lo que beben son refrescos no tenemos ningún problema, siempre que no ensucien la calle», precisa. «Nosotros no estamos en contra del ocio de los jóvenes, pero nos oponemos al consumo de bebidas de graduación, que es tema serio y preocupante para su salud», añade.

 

 

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