Enganchados a la pantalla

 

Móviles, videojuegos, televisión o internet, los jóvenes comienzan a sentir una preocupante necesidad de conexión a las nuevas tecnologías

José Lacruz (Periódico del Estudiante)

Ya decía el escritor del Siglo de Oro Baltasar Gracián que "lo bueno, si breve, dos veces bueno". Esta filosofía se podría aplicar al consumo de las nuevas tecnologías. No cabe duda que la proliferación de la televisión, los teléfonos móviles, internet o los videojuegos ha repercutido en una vida más cómoda, en el incremento de la Era de la Información o en la variedad y calidad del ocio. Pero los excesos no benefician a nadie. El consumo exagerado de las nuevas tecnologías ha llevado a la aparición de nuevas adicciones, presentes sobre todo en los jóvenes. Se perfila así el peligro de engancharse a una pantalla.

¿Estamos ante nuevos tipos de adicción? Lo cierto es que la comunidad científica sigue dividida. Muchos piensan que no se puede hablar de adicción como la que se desarrolla al juego, al sexo, a las compras, a las drogas, al trabajo... Aun así, aumenta el número de psicólogos y sociólogos que ven en las nuevas tecnologías una posible causa de adicción. Toda esta preocupación tomó forma de teoría en 1995, cuando el prestigioso psiquiatra Iván Goldberg definió el "desorden de adicción a internet" o IAD (Internet Addiction Disorder), en el que exponía la posibilidad de un síndrome, la existencia de ciberadictos; aunque fue la doctora Kimberly S. Young quien desarrolló la idea. De tal forma, los expertos se dividen entre los que afirman que existe adicción y los que aseguran que sólo existe un mal uso de internet --en este caso-- o de las nuevas tecnologías.

LA OTRA CARA DE INTERNET

Según el portal "Ciberfamilias.com", promovido por diferentes instituciones públicas y organizaciones, "entre los alumnos de Primaria que acceden a internet, un 24,5% siente la necesidad de conectarse con frecuencia"; mientras que en el alumnado de ESO el porcentaje sube hasta el 36% y, en Bachillerato, un "50% reconoce sentir esta necesidad".

A esto se le suma el mal uso y consumo de la Red como se ve en un estudio de seguridad infantil y costumbres de los menores en internet, realizado por las ONGs Acción Contra la Pornografía Infantil (ACPI) y Protégeles --para el Defensor del Menor--. Allí se refleja que un 37% de los menores que se conecta habitualmente a internet reconoce "sentir la necesidad de conectarse a internet con frecuencia". Entre los datos del estudio se puede comprobar además que "casi la mitad de los menores que se conecta a internet lo hace con mucha frecuencia", "un 36% se conecta fundamentalmente para chatear", "el 18% de los menores accede a chats específicos sobre sexo", o que "un 14,5% de los menores encuestados ha concertado una cita con un desconocido a través de internet".

TIENES UN SMS

El caso de los teléfonos móviles es bien distinto. El terminal es casi un elemento más de la persona. En otro estudio realizado por Protégeles sobre el empleo de telefonía móvil se descubre ciertos porcentajes de dependencia. Así, "muchos menores afirman desarrollar intranquilidad e incluso ansiedad cuando se ven obligados a prescindir de su teléfono móvil, normalmente como consecuencia de una avería o de un castigo. Si bien el 62% de los menores que utiliza teléfono móvil afirma no sentir nada especial cuando se ve obligado a prescindir de él, encontramos a un 38% que desarrolla reacciones adversas: un 28% afirma haberse sentido agobiado, y un 10% haberlo pasado fatal sin su móvil". Incluso se refleja que un "11% de los menores con teléfono móvil afirma haber llegado a engañar o mentir a sus padres" para recargar el saldo de su terminal. Asimismo, entre los productos más demandados están los tonos y las melodías, adquiridas ya por un 77% de los menores con móvil; los logos y fondos ocupan el segundo lugar con un 68%.

El fácil acceso a las nuevas tecnologías, en este caso lo móviles, hace de los jóvenes y menores un sector más propenso a la adicción. Lá denominada por algunos como «la generación del pulgar» puede desarrollar una serie de síntomas que hacen pensar en una adicción al móvil, como son el mal humor, la agresividad, el aislamiento social o la decadencia en los estudios. De nuevo habría que sacar a relucir el debate entre la realidad de una adicción o el mal uso y consumo. Sea como fuere, lo cierto es que ya se han creado los primeros centros para el tratamiento de jóvenes adictos al móvil.


GAME OVER

La cultura del ocio ha crecido sustancialmente en los últimos años. Los videojuegos han sido protagonistas de múltiples polémicas sobre su uso, consumo y acceso. Uno de los últimos estudios más llamativos ha sido el realizado por Ralf Thalemann, del Instituto de Medicina Psicológica de la Universidad Chanté de Berlín. Las conclusiones han sido recogidas por los medios de comunicación de medio mundo ya que se afirma que «las reacciones cerebrales de las personas que juegan con videojuegos en exceso son similares a las de los alcohólicos o los adictos al canna-bis»; aunque, eso sí, no crean dependencia física.

Aun así, la pantalla más empleada por los menores y jóvenes en su tiempo libre sigue siendo la televisión. Los últimos datos sitúan el consumo catódico de los menores en una media diaria de 218 minutos -3 horas y 40 minutos-. Es decir, que al acabar un año, los niños habrán estado más horas frente al televisor que en clase. Aquí no se habla de adicción como tal, sino de un mal consumo y uso del televisor, sobre todo porque hay que contar que esas casi 4 horas ante la tele no son de programas educativos y divulgativos.

Televisión, videojuegos, móvil, internet... Se avanza hacia la interconexión en un mundo global, pero habrá que volcar los esfuerzos en informar y formar en el uso de las pantallas.

 

 

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