La vida, un río que discurre rápido por el tiempo

 

Natalia Campo, El Pilar Maristas

La vida es como río:
cuando más lo estas disfrutando
antes llega el final.
Primero, con la infancia,
risas y juegos destacan
como la mar en calma.
Después, la preciada adolescencia,
la más bella de todas ellas,
comienzas a cambiar y,
sin haberte dado cuenta,
tu primer amor llega a tu vida
con una ternura y pasión para
dejarte sin respiración.

Sin haberlo pensado ya eres toda una mujer y,
a la vuelta de la esquina
te esperan las responsabilidades
que nunca pensaste tener.
Tienes una familia,
que cuidar y proteger.
Unos hijos que te quieren,
y un marido que te ama de verdad.

Y por último la vejez
donde recoges los frutos
de tu vida,
ya que si cosechaste amor
tendrás amor y,
si cosechaste desamor, tendrás soledad.
Y cuando te das cuenta piensas
que apenas has comenzado a vivirla.

 

 

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