¡Que no te enganchen!

 

Se desconocen las secuelas físicas y mentales que padecerá toda una generación de jóvenes que se ha iniciado temprano en las drogas y las consume de forma habitual

Ruth Mayayo (Periódico del Estudiante)

"¡Todo el mundo lo hace!". Esa es una de las razones/excusas que más se escucha entre los jóvenes cuando se habla de drogas. El poder del grupo, la pertenencia a un colectivo es una de las principales causas que motiva que muchos adolescentes consuman drogas por primera vez. Cruzar la raya. Esa es la cuestión. ¿Por qué hacerlo? La mayoría de las veces, la primera vez se queda solo en eso, en la primera, y a esa le van siguiendo otras. Y de la noche a la mañana, por no saber decir no, nos hemos convertido en consumidores de cocaína, porros, tabaco, alcohol o speed.

"Las razones que a cada persona le mueven a consumir son variadas: por creerse mayor, por no sentirse un bicho raro cuando el resto de los amigos lo hacen, por probar qué se siente, porque se ve como normal y se le pierde el respeto, porque creemos que queda bien ir de consumidor", explica Pedro Nieto, experto en drogodependencias del Centro de Solidaridad de Zaragoza (CSZ). "No hay que rebuscar muchas cosas, todo el mundo dice que lo hace porque lo hacen los demás, por pasarlo bien, por probar. Muchas veces no se tenía intención de continuar", señala Jorge Gracia, educador del CSZ.

Ahí está el quid de la cuestión. Entre los jóvenes, las drogas son un factor de inclusión social. ¿Cómo luchar contra esto? Pedro Nieto ofrece una máxima: perder el miedo a decir no. "Lo primero que hay que hacer es ser resistentes a las presiones del grupo. En cualquier faceta de la vida, nunca hay que hacer nada que no nos apetezca hacer. Nadie nos obliga nunca a consumir ", explica el educador.

Muchos jóvenes piensan que por una vez no pasa nada, que pueden controlarlo. Sin embargo, el juego es muy peligroso, quizá más de lo que parece en un principio. "Todo consumo te ofrece una recompensa. Si has ido a pasarlo bien, descubres que te lo estás pasando muy bien; si eres tímido, ves que es más fácil coger el punto; si te cortas en las relaciones con el otro sexo, te das cuenta de que te resulta más sencillo relacionarte... Consigues una recompensa, de eso no hay duda, y continúas. Entonces, es muy fácil adquirir una dependencia, que en muchos casos es psicológica", precisa Jorge Gracia.

Luego llega el siguiente paso. El de aquellos que reconocen que si beben, por ejemplo, se lo pasan bien, pero no es cuestión de ir siempre bebidos y van cortando el hábito porque va en contra de su vida normal. "Son capaces de protegerse", indica Gracia. Sin embargo, "hay gente que incluso viendo que se está pasando, no puede parar. Ahí es donde alguien se tiene que empezar a preocupar. Si de repente pasas de compartir unas caladas a comprar una china y fumarte un porro solo en casa, hay que hacer una lectura y ver qué está pasando. Es como fumar. Si de fumar un cigarrillo a la semana, se pasa a fumar continuamente, te conviertes en un fumador. Se pierde el control", analiza. Y, en esta línea, Jorge Gracia lanza un mensaje a los estudiantes: "Si alguien se fuma un canuto en el colegio a escondidas, arriesgándose a que lo pillen, saltándose las normas, y jugándosela, se tiene que preguntar qué le está pasando para asumir esos riesgos...".

En el caso de los menores, el problema es más grave que en los adultos por las consecuencias psíquicas y físicas. "Cuanto más joven eres, más se va a ver condicionado tu proceso de maduración y es más fácil que entres en una dependencia y que te repercuta física y psicológicamente", comenta Jorge Gracia.

De hecho, este educador del CSZ asegura que uno de los mayores riesgos que se encuentran, que en muchos casos son irreversibles, es lo relacionado con la salud mental. "Cada vez viene gente más joven con una dependencia y ya con una patología mental causada por el consumo: brotes psicóticos, paranoias, esquizofrenia... Esta tendencia también se aprecia en las plantas de psiquiatría de los hospitales", dice Gracia. De todos modos, lo peor está por llegar. "El tabaco lleva años, pero las consecuencias de fumar las conocemos ahora. Hasta dentro de 20 años no sabremos qué va a pasar con esta generación de consumidores que toma desde joven y habitualmente", vaticina Jorge Gracia. Las consecuencias pueden ser devastadoras.

Visita: www.fundacioncsz.com

 

 

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