Comienza el deshielo

 

El mundo entero mira a Copenhague, capital climática en estos días, para ver si es capaz de frenar el alza constante de temperaturas de nuestro planeta y sus consecuencias

Ruth Mayayo (Periódico del Estudiante)

La cuenta atrás ha comenzado. Las sequías desde Australia hasta el suroeste de Estados Unidos, la acidificación del agua de los océanos y el deshielo de los glaciares son signos que marcan que el cambio climático está sobrepasando incluso los peores escenarios que los científicos predijeron en el 2007. Por eso, los responsables de 192 países del mundo --entre ellos, más de 20 jefes de estado-- están reunidos en Copenhague para buscar una solución que permita limitar la disparada del termostato mundial y evitar graves desarreglos climáticos que afectarían a las poblaciones más desfavorecidas.

El encuentro comenzó el pasado 7 de diciembre y se prolongará hasta el próximo día 18. El objetivo: salvar el clima del planeta. ¿Y cómo hacerlo? los dirigentes mundiales se han propuesto buscar un acuerdo que sustituya al Protocolo de Kioto a partir del 2012 y que arranque compromisos en firme que sean vinculantes para todos los países que firmen. Estos días el mundo entero mira a Copenhague, convertida en la capital mundial del clima, en la que es la mayor cita del planeta, por los retos que tiene que enfrentar.

Ante la trascendencia del momento, numerosas oenegés de todo el mundo están batallando en la capital danesa con espectaculares acciones que pretenden atraer la atención del mundo sobre la cumbre. El barco de Greenpeace, el Arctic Sunrise, estaba anclado ante el parlamento danés, con una banderola que decía "Our climate, our future, your decision" ("Nuestro clima, nuestro futuro, vuestra decisión").

Paralelamente a la cumbre, se celebrará un foro alternativo, con más de 10.000 personas, donde las actuales víctimas del cambio climático, en Bangladesh, Nigeria o Groenlandia, darán testimonios sobre sus vidas, ya afectadas por un alza de 0,8°C registrada en un siglo.

Casi 4°C más a final de siglo

El objetivo inicial de la cumbre era limitar el alza de las temperaturas a +2°C para el 2100, pero ya se contempla como poco realista, debido al proceso actual que llevan las negociaciones. Según un estudio publicado por la oenegé científica alemana Climate Analytics, en el estado actual de las negociaciones, el aumento de temperatura podría ser de +3,5°C de aquí a finales del presente siglo.

El precio a pagar sería un derrumbe de las producciones de cereales, masivas extinciones de especies, elevación de los océanos, y la migración forzada de centenares de millones de personas, expulsadas de sus hogares por las inundaciones, las sequías o la escasez de agua.

La solución parece compleja. El acuerdo de Copenhague debe optar por una reducción drástica de los gases contaminantes provocados por la combustión de energías fósiles (petróleo, gas, carbón...), y dividirlos por dos respecto a las cifras del año 1990 de aquí al 2050, según científicos del Panel Intergubernamental de las Naciones únicas para el Cambio Climático (conocido por sus siglas en inglés: IPCC), un panel de expertos creado por la ONU.

Los científicos recomiendan que desde 2020 los países industrializados reduzcan sus emisiones de 25% al 40%. Sin embargo, veremos en qué se materializan las propuestas. Desde la adopción de la convención de Naciones Unidas sobre los cambios climáticos en 1992 en Río, las emisiones mundiales aumentaron un 30%. El Protocolo de Kioto, primer tratado internacional cuyo objetivo es reducirlas, adoptado en 1997 y que entró en vigor en 2005, generó compromisos que expiran a finales de 2012.

Las señales más alentadoras las han aportado China y EEUU, que entre los dos acumulan el 40% de la producción mundial de gases de efecto invernadero. Estados Unidos ha vuelto a las negociaciones sobre el clima tras ocho años de inacción bajo la presidencia de Bush. Y la confirmación de la presencia del presidente estadounidense, Barack Obama, para la cumbre del 18, ha avivado más las esperanzas. China, por su parte, ha anunciado que una tercera parte de su consumo energético podría proceder de fuentes renovables para 2050. Además, tiene previsto reducir entre un 40% y un 45% sus emisiones de CO2 a la atmósfera para 2020 sobre los niveles del 2005. Eso sí, este recorte que ofrece China está condicionado a un segundo punto, el de las ayudas económicas. Y es que hay muchos países que sin recursos adicionales no podrían comprometerse en la lucha contra el calentamiento planetario.

Por eso, financiar los efectos del cambio climático y la brecha en tecnología sostenible es otro de los retos de Copenhague. La ONU calcula que la lucha contra la deforestación, la desertización y las inundaciones supondrá 10.000 millones de dólares anuales. La paradoja es que, curiosamente, el cambio climático afecta más a los países que menos contaminan. Y a los más pobres. Muchos interrogantes en el aire: ¿Llegaremos a tiempo?

 

 

foto

 

» Subir
» Imprimir página
» Más noticias de Tema de la semana

 

 
Contacto | Aviso Legal | Inicio

Desarrollado por DiCom Medios, S.L.
© Prensa Diaria Aragonesa

Ibercaja Gobierno de Aragón