El mundo es móvil

 

Los nuevos 'smartphones' ofrecen al usuario toda clase de utilidades en su pantalla táctil y cambian el concepto de teléfono y comunicación

Ruth Mayayo (Periódico del Estudiante)

Pesaba 800 gramos, medía 33x4,5x8,9 centímetros y costaba 3.995 dólares (más de medio millón de las antiguas pesetas). Estas eran las características del Motorola Dynatac 8000X, el primer teléfono móvil de la historia, que vio la luz en 1983. Su batería tenía autonomía para una hora en conversación. Más de 25 años separan a este dinosaurio de las telecomunicaciones de los actuales teléfonos inteligentes. La evolución de la telefonía móvil ha convertido los actuales terminales en pequeños ordenadores polivalentes que esconden cientos de utilidades en espacios cada vez más reducidos y ligeros.

Del Dynatac, que pesaba casi un kilo, al iPhone o el Nexus One, que alcanzan poco más de 100 gramos, la industria telefónica ha sufrido una permanente revolución que ha ido marcando hitos en la historia de las comunicaciones.

Al principio, todos los móviles españoles funcionaban con la misma compañía: Moviline, de Telefónica, que tuvo el monopolio hasta 1994. En 1995 surgió en el mercado Airtel, que compitió con el gigante de Telefónica hasta 1998, año en que se introdujo Amena. Así, hasta el 2006, prestaron servicio tres operadores: Telefónica Movistar, Airtel-Vodafone y el Amena-Orange España. En el 2006 se sumó Yoigo, compañía con red propia, y el mercado se abrió a multitud de operadores virtuales a quienes los ya existentes les arriendan la red. Hoy, existen cuatro operadores con red propia, que gestionan el servicio completo por sí mismos, y un número de operadores móviles virtuales que ronda la veintena.

La aparición de la telefonía móvil en España se remonta a 1976, de la mano de Telefónica, como un servicio limitado a Madrid y Barcelona y llamado Teléfono automático en vehículos. En 1982, coincidiendo con el mundial de fútbol, se lanzó el primer sistema de telefonía móvil celular automático instalado en España. En aquella época, el móvil era para bolsillos pudientes. En 1991, poco más de 100.000 personas utilizaban la telefonía móvil analógica. 15 años después, en España había más teléfonos que habitantes.

El sistema analógico ofrecía un mapa de cobertura algo mayor a la tecnología digital, en especial en zonas rurales o muy apartadas. Sin embargo, había muchas interferencias y el sonido no era de buena calidad. Con el rápido despegue de la telefonía digital a partir de 1995, la analógica quedó relegada a clientes que precisaban una gran extensión de cobertura en detrimento de la calidad y la variedad de servicios. El máximo de clientes de Moviline nunca superó el millón. En el 2001, cuando ya se hablaba del cierre comercial de Moviline, le quedaban unos 270.000 clientes, frente a los más de 7 millones que ya tenía Movistar. En el 2004, se puso fin a la telefonía móvil analógica.

La llegada de la telefonía digital supuso una revolución del mercado por las múltiples posibilidades que se abrían. Ya no se trata sólo de poder hablar, como anunciaban los móviles de hace 15 años, ahora los usuarios quieren ver vídeos, navegar por internet, descargarse archivos, chatear o escuchar música. Cada vez se esperan más cosas de un teléfono. Hemos entrado en la generación de los smartphones, los teléfonos inteligentes de gran pantalla, donde todo se maneja de forma táctil. Hasta ahora, Apple ha liderado el mercado con su iPhone, pero parece que le salido un competidor: el Nexus de Google. Veremos si el gigante de Internet desplaza al genio de la manzana.

 

 

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