Rumbo a Haití

 

Especialistas de todo el mundo viajan al país caribeño para realizar tareas de rescate y ayudar a los supervivientes del terremoto

Ruth Mayayo (Periódico del Estudiante)

Agua, comida, medicinas, ropa, luz... Son innumerables las necesidades de la población superviviente del terremoto de Haití, una de las peores catástrofes de la historia, que ha podido sepultar entre los escombros más de 100.000 vidas. Tras el shock inicial producido por el devastador seísmo de grado 7,3 en la escala Richter, el mundo entero se ha volcado para ofrecer su ayuda a un país que ya encabezada la lista de los más pobres de América antes de esta desgracia.

La respuesta ha sido unánime. Contingentes de bomberos, militares, personal de emergencias y especialistas en rescates en grandes catástrofes están viajando estos días rumbo al país caribeño para ponerse al servicio del pueblo haitiano. Zaragoza ha enviado bomberos y la Unidad Militar de Emergencias. La ayuda material también ha empezado a llegar a raudales. Tanta, que la semana pasada se colapsó el aeropuerto de Puerto Príncipe, la capital, y los aviones tenían aterrizar a ojo al haber quedado inoperativa la torre de control.

Una llamada a la coordinación

Ahora se apela a la organización y la buena coordinación para que todos los medios lleguen realmente a quienes los necesitan. El problema es que Naciones Unidas, la organización que normalmente se ocupa de coordinar todos los envíos, ha sido directamente damnificada por el terremoto, ya que 36 miembros de su misión murieron por el terremoto y otras 200 personas están desaparecidas. Sus responsables han elegido el aeropuerto para establecer el centro de operaciones de la ONU, pues su sede en Haití ha quedado totalmente destruida. Esto, sumado al atraso que ya sufría el país, va a hacer que la recuperación sea más lenta que en otras catástrofes, según admitía la presidenta de Médicos del Mundo España. De momento, hay que hablar de caos más que de organización, ya que cada oenegé ha empezado a actuar por su cuenta.

Hay quienes advierten de que esta tragedia puede haber sido peor que la del tsunami. Incluso algunos especialistas curtidos en catástrofes similares aseguran que esto podría empeorar. "Ha sido como una bomba atómica, hay demasiada gente", explicaba Alejandro lópez-Chicheri, un español al frente de la comunicación del Programa Mundial de Alimentos.

Entre las miles de personas que vagan por las calles, sin hogar, sin rumbo, sin comida, mirando dónde ponen el pie para no pisar cadáveres, todavía queda la conmoción de no querer cobijarse bajo nada que sea rígido ante el temor de nuevas réplicas, que han seguido sacudiendo una ciudad ya destruida. Y en medio de semejante caos, hay prisa. Prisa por recoger las cenizas y empezar de cero, porque si no las cosas pueden ir a peor. Viendo las fotografías de la desgracia humana, cualquiera se preguntará ¿es que puede haber algo peor? La respuesta se lee en el temor de la gente que está allí. Al palacio presidencial destruido y el consiguiente vacío de poder, se suma una cárcel también sin muros. El resultado son un montón de maleantes sueltos con una total ausencia de autoridad en la zona. Si la comida empieza a escasear... Ya se oye hablar de dechoukay, que significa pillaje en criollo. Hay países que han apostado por enviar fuerzas de su ejército para mantener el orden el las calles haitianas. Sólo queda esperar que la ayuda llegue todo lo rápido que sea posible para que la situación no se agrave más.

El momento de EEUU

De momento, Obama ha querido hacerse cargo de la situación. "Este es uno de esos momentos en los que se requiere el liderazgo estadounidense", declaraba el presidente de EEUU. Así, se puso al frente de los esfuerzos mundiales por asistir a los habitantes de Puerto Príncipe. Un contingente de médicos y tropas estadounidenses trabajan desde la semana pasada en la búsqueda de supervivientes bajo los escombros, así como para garantizar la seguridad en el aeropuerto y en las calles. En camino, había 2.000 marines y 3.500 soldados de la División Aerotransportada, además de un portaviones y un buque hospital. Obama también anunció una ayuda de 70 millones de euros. Los expertos europeos en ayuda humanitaria ya se encuentran allí también. España ha aportado 3 millones de euros y cinco aviones con ayuda humanitaria, que pueden servir después para repatriar europeos.

Los medios son muchos, aunque no suficientes, y queda tanto por hacer que parece que la ayuda llegue con cuentagotas. Todo parece ir muy lento allí. Ahora, como dijo el director de Médicos del Mundo, Olivier Bernard, "comienza una carrera contra el reloj, contra la muerte, el hambre y las epidemias".

 

 

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