Haití

 

Esperanza, Colegio Escolapias Miraflores

¡Qué tristeza tan grande lo que les ha pasado a estas personas! Sería una buena ocasión para meditar acerca de nuestras vidas, a veces me siento culpable por lo mucho que me quejo de cosas sin importancia, qué gran pecado el no saber valorar lo que tenemos y no saber diferenciar lo que es importante y lo que no. Siento admiración al ver la fortaleza de estas personas que están sufriendo tanto y serían felices con tan poco. Admiro también a aquellos que voluntariamente les ayudan, les curan, les dan cariño, les sacan de debajo de los escombros. Son un gran ejemplo.

Tengo el corazón triste, muy triste y no quiero pensar en que quizá dentro de un mes ya no les recordemos. Todos tenemos la obligación de ayudar, porque somos privilegiados, porque podemos hacer mucho. Deseo que seamos solidarios y enseñemos a nuestros hijos. Que cuando sean adultos les hayamos hecho personas de bien, de ayudar y de valorar lo que tienen, esto les ayudará a ser más felices.

 

 

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