Los niños con las niñas ¿deben estar?

 

Los índices de fracaso escolar podrían reducirse con métodos como la educación diferenciada

Fernando Mantecón (El Periódico del Estudiante)

A la hora de pensar en torno al tema ¿Educación diferenciada (chicos por un lado y chicas por otro) o coeducación?, uno comienza con las posturas bastante claras. Sin embargo, las opiniones de los diversos expertos consultados dejan claro que nada es blanco o negro. En lo único que todos coinciden es que existen problemas que solucionar en el actual sistema educativo.

Así lo corrobora Enric Vidal, profesor en la Universidad Internacional de Cataluña e investigador experto en educación y género. Vidal solía pertenecer al Foro Eduación Diferenciada (a la que llamaremos ED). "Parto de la base de que la escuela es un entorno artificial, un artefacto; no es un núcleo social y biológico como la familia. La escuela ha de ofrecer igualdad de oportunidades y mejorar las destrezas académicas". Las competencias sociales, según la visión de los partidarios de la ED, pueden adquirirse de otras maneras.

Vidal afirma que los resultados de los informes prueban la eficacia de la ED, que contrariamente a lo que podría parecer no contribuye a fijar roles para distintos sexos. "No se puede comparar con otras épocas, en que a los chicos se les enseñaba a estudiar y a las chicas a coser". A otra escala, estas diferencias se dan también en el actual sistema.

"Por ejemplo --explica Vidal--, se ha comprobado que en clases de tecnología los chicos asumen actividades tradicionalmente asociadas al sexo masculino, como serrar una tabla, y las chicas se cohíben y les dejan asumir ese papel. En entornos diferenciados hay menos condicionantes para explorar el territorio del sexo contrario". Siguiendo el ejemplo, si solo hay chicas alguna tendrá que cortar la tabla. De la misma forma, hay un mayor porcentaje de chicas que se atreven a cursar carreras técnicas en la ED.

En una línea similar se sitúa José María Barnils, de la EASSE (Asociación Europea de Educación Diferenciada, en inglés). La asociación organiza numerosos congresos y campañas de información, y aboga por que exista la posibilidad de escogerla en el sistema público. "Existen unos 150 colegios de ED en España, ninguno público. Habíendose demostrado su eficacia, debería existir la posibilidad, pero el gobierno actual no está de acuerdo. De hecho, algunos centros públicos la aplican, pero no se atreven a decirlo", asegura.

Juan Antonio Planas, quien entre otros cargos es presidente de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía, no apuesta por esa vía. De hecho, califica de "grave error" el separar a los grupos, con cualquier criterio, de forma permanente. Sin embargo, sí apuesta por otras vías, como lo que podríamos llamar separación puntual, "para determinados momentos o áreas. Por ejemplo, unir a los alumnos con un ritmo de aprendizaje similar, para que no se retrasen mutuamente". Pero en el mismo centro, favoreciendo la socialización. "La clave es la flexibilidad, pero lo que manda es la economía". En definitiva, sale más barato meter a todos en una clase que organizar nuevas estructuras.

Otros, como Manuel Hernández, profesor de lengua y literatura en el IES Pedro de Luna, ponen en valor el papel socializador de la escuela. "La realidad es que, cada vez más, los profesores hemos de ejercer de padres", explica. Además, la socialización puede ser incluso un valor preponderante. "Puede ser que los resultados académicos sean peores con la coeducación, pero se integren mejor en la sociedad. Cobrar menos, pero ser más felices". Para él, es una quimera pretender arreglar la crisis de valores de la sociedad, "que ha perdido el prestigio del esfuerzo", solo por la educación. Como veis, no es un problema sencillo.

¿Por qué las chicas estudian más...?

Las soluciones son discutibles pero los problemas del sistema educativo son innegables. Y buena parte de ellos se ven reflejados en un reciente informe, del mes pasado, elaborado por Juan Antonio Planas para la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía.

En primer lugar, el informe apunta que, según datos del Instituto Aragonés de Estadística, en el 2008 la tasa de idoneidad --el porcentaje de alumnos escolarizados de una edad determinada-- sufre cambios abismales conforme se avanza hacia etapas superiores de formación. Así, a los 8 años se daban unas tasas del 91,64% en el caso de los chicos y de un 93,37% en el caso de las chicas. A los 15, eran de un 52,38% para los varones y de un 65,20% para las mujeres. Es decir, casi la mitad de chicos abandonaban ya a los 15 años. España presenta un 31% de fracaso escolar, muy alejado del 10% que, supuestamente, deberíamos alcanzar este año por el Compromiso de Lisboa. Y lo peor es que estas desigualdades de género van creciendo con el paso de etapas educativas, alcanzando un 60% de chicas en la universidad --donde además los chicos se matriculan en menos asignaturas y tardan más en acabar la carrera-- y cifras mucho mayores en formación permanente.

El informe apunta varias posibles explicaciones, biológicas y sociales, para explicar estas desigualdades formativas. Sin embargo, la explicación del propio Planas, fruto de estudios y experiencia, parece bastante completa. Según ella, hay que admitir que los chicos maduran más tarde. Hay que atender a las diferencias biológicas que ello implica (teniendo en cuenta siempre que estamos hablando de estadísticas; probablemente tendréis muchos ejemplos cercanos que se salgan del perfil): Las chicas tienen más perseverancia en la tarea, más constancia para realizar acitvidades poco agradables y más habilidades verbales, lo que supone mejor adaptación al mundo escolar. Por otro lado, en general, los chicos tienen menos capacidad para controlar sus emociones y pulsiones, menos tolerancia a la frustración, en definitiva, se rinden antes.

Estas características sociales se interrelacionan con tendencias sociales. Así, la ciberadicción --y otras adicciones como el alcoholismo o el tabaquismo-- afectan más a los chicos. Estas sustancias derivan a su vez en más trastornos como desatención o hiperactividad. Esto se suma, o provoca, un fenómeno poco estudiado hasta el momento: la realización de actividades estraescolares, particularmente deportes, de forma compulsiva, resta mucho tiempo a los estudios y las relaciones sociales. En definitiva, urge tomar medidas preventivas para evitar estos desequilibrios.

 

 

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