Abriendo camino

 

Kathryn Bigelow se convirtió en la primera 'Mejor Directora' tras la gala de los Oscar 2010

Fernando Mantecón (El Periódico del Estudiante)

Parece hecho a propósito. Si la semana pasada hablábamos de las metas que aún le quedan por alcanzar a la mujer, la noche de los Oscar, que coincidía además (al menos en España) con el Día Internacional de la Mujer, representó la conquista de una nueva cima: El premio a la Mejor Directora. La responsable del éxito, anticipado por las últimas quinielas, fue Kathryn Bigelow, por su película En tierra hostil. Como declaró tras la gala, espera ser "la primera de muchas".

En realidad, pensándolo friamente, no es de extrañar esta falta de premios. Aclaremos, no es que haya faltado talento entre las directoras estadounidenses, es que, simplemente, no ha habido muchas nominadas. Concretamente tres. La última, Sofia Coppola por Lost in translation. Porque, a bote pronto, ¿se os ocurre alguna directora en Estados Unidos, aparte de las dos mencionadas? Sean cuales sean los motivos, el caso recuerda a lo que tratábamos la semana pasada. Si es que se puede dividir el cine en puestos de poder, la escala también representa este techo de cristal: Muchas (y muy buenas) actrices, pero pocas directoras. Al menos, la que había se llevó el gato al agua.

Claro que no lo hizo sin polémica. La película ha recibido críticas en varios aspectos. Probablemente dos de los más interesantes los señalaba el director español Fernando Trueba: Por un lado, constituye una especie de elogio al ejército americano, y en cierta manera a la guerra; algo que al parecer estaba muy alejado de la intención del filme, que era precisamente señalar los devastadores efectos psicológicos de la misma. Por otro lado, muchos han criticado que no se trata al enemigo, a los iraquíes. Algo común en muchas películas estadounidenses, por otro lado, no hay más que ver como caen los vietnamitas, alemanes o rusos, según las épocas, en las películas de acción americanas. A menudo parecen equiparables a extraterrestres en una peli de marcianos, algo ajeno y enemigo que está justificado destruir. Pero al fin y al cabo son tan humanos como los buenos.

Además de estas consideraciones, la gala de los Oscar se planteaba como un duelo con mucho morbo entre Bigelow y su exmarido, James Cameron, que para muchos era el gran favorito con Avatar. Esto nos lleva a otra consideración: Las diferencias entre la recaudación de ambas películas es estratosférica. Sin contar el impulso que le puedan dar los Oscar a En tierra hostil, esta llevaba recaudados unos 16 millones de dólares, mientras Avatar se ha convertido en la más taquillera de la historia con más de 1.800 desde finales de febrero. Por supuesto hay que contar las diferencias de presupuesto, y que las entradas para 3D son más caras. Aún así, es una gran diferencia.

En cualquier caso, la crítica a menudo no coincide con los gustos del público, y en ocasiones, como podemos ver en el texto de arriba, ni siquiera coinciden los premios con las que han quedado como clásicos (películas o directores) del cine. Probablemente Avatar no ha supuesto la gran revolución de la cinematografía de la que hablaba Cameron antes de su estreno, pero tampoco es descabellado asegurar que, probablemente, en unos años será mucho más recordada que En tierra hostil, aunque sea por la maestría de sus efectos especiales. O quizá siga ganando el talento de Bigelow en el recuerdo, como pionera. El tiempo dirá.

 

 

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