Fuera de juego

 

Los últimos incidentes ocurridos en el fútbol italiano reaniman el debate sobre la violencia en el deporte

José Lacruz (Periódico del Estudiante)

El debate vuelve a surgir. ¿Es posible erradicar la violencia en el deporte? La polémica ha vuelto a saltar tras los graves disturbios vividos en Italia con motivo del derbi de fútbol que enfrentaba a los equipos de Catania y Palermo. El resultado: un policía muerto, 70 heridos, media docena de detenidos y numerosos daños materiales. Lo peor ha sido la mala imagen de la liga italiana y la falta de civismo de la que han hecho gala los aficionados radicales. Todo ello en un país que se había alzado en verano como campeón del Mundial de fútbol y que vive el deporte rey con intensidad. Pero la violencia en el deporte no se debe reducir en exclusiva al fútbol. Este es el último caso de una interminable lista de incidentes donde se traspasa la línea que separa la afición y pasión por el deporte de la agresión y la violencia.

MEDIDAS ANTIVIOLENCIA

Es cierto que nadie puede saber cómo actuará una persona que entre en una instalación deportiva como público. Por eso, las instituciones, clubes y federaciones --con mayor o menor eficacia-- han ido desarrollando una serie de normativas para evitar, en la medida de lo posible, la violencia. En el caso de nuestro país, y como indica el Ministerio de Educación, Ciencia y Deporte, "las líneas maestras de la política de prevención de la violencia deportiva en España se articulan en torno a tres tipos de medidas: organizativas, preventivas y de carácter represivo". Estos puntos deben aplicarse en la Liga ACB de baloncesto y en la 1ª y 2ª División A y B de fútbol.

Entre las medidas organizativas, el Consejo Superior de Deportes (CSD) destaca la coordinación de dispositivos de seguridad (bomberos, policía, ambulancias, incluso TEDAX) en espectáculos deportivos. La Comisión Nacional Contra la Violencia en espectáculos deportivos es la encargada de elaborar informes sobre las diferentes situaciones y declara cuáles son los "partidos de alto riesgo".

En cuanto a las medidas preventivas, el CSD se remite a la Ley del Deporte y apela a la cláusula de responsabilidad general de los organizadores. Un recinto deberá tener: un sistema de acceso, venta y control de entradas; asientos en las gradas y ubicación específica y diferenciada de aficiones rivales; y una Unidad de Control Organizativo --seguridad--. Ésta última medida, en el fútbol es más específica y compleja, ya que el recinto debe disponer de un circuito cerrado de televisión --con cámaras fijas y móviles en el interior y exterior, con medios de grabación para registrar las actitudes de los asistentes y el comportamiento de los grupos violentos--; megafonía; enlaces de radio y telecomunicación; y personal técnico especializado. Por último, el CSD contempla las medidas represivas, con sanciones --a clubes, jugadores o aficionados-- tanto económicas, como de cierre del recinto, la imposibilidad de acceder al mismo o suspensión de partidos.

De forma paralela, el Congreso de los Diputados está preparando una nueva Ley contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte que endurecerá las medidas y sanciones. Pero aquí surgen las preguntas más críticas: ¿Se hará cumplir a rajatabla la norma tanto a clubes como a aficionados? ¿Hasta qué extremo ha llegado la sociedad para tener que legislarse la forma de asistir a un partido? ¿Dónde está lo más importante: el deporte?

MÁS INFORMACIÓN EN LA WEB:
Consejo Superior de Deportes
FIFA Fairplay

 

 

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