Abuela

 

Laura Cartiel, IES Pilar Lorengar

Abuela, soy sangre de tu sangre. ¡Qué cosa más grande!
Abuela como tú ninguna. Mierda de Alzheimer.
Abuela no me sueltes nunca la manita que un día me agarraste y juraste no soltar.
Esta carta es para una persona muy especial en mi vida.

Querida abuela:

Cuando nací no pensaba que iba a ser tan afortunada de tenerte. Eras tú la que estabas pendiente de que no me cayera nunca y de que no me hiciera daño. Eras tú la persona que me decía: ¿quién es la niña más guapa del mundo?
Y yo sonreía.
No me acuerdo de cuando era pequeña y cuando tú estabas bien, de no poder pasar esos momentos de abuela y nieta por esa asquerosa enfermedad. Que mucha gente piensa que porque personas como tú tengáis esa enfermad pueden denominaros como locas. A mi abuela nadie la trata como loca porque yo abuela te quiero tal y como eres. Sé que esa asquerosa enfermedad te va a ir matando poco a poco pero tu nieta hará todo para que el tiempo que te quede seas feliz.
Tu enfermedad hace que no reconozcas a nadie, que no sepas ni cómo te llamas, ni sepas ya hacer una frase. Poquito a poquito esas piernas no querrán andar y se te quitarán las ganitas de comer.
Sé que por muchas cosas bonitas que yo a ti te pueda decir, no lo vas ni a leer, ni a entender, pero no me importa. Quiero que la gente sepa que aún estando mal, tienes un corazón enorme, que sepan que estoy orgullosa de formar parte de tu familia, de tener tu sangre y de ser nieta de la mejor abuela.

 

 

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