Miedo en los pasillos

 

El ´bullying´ o acoso escolar sigue siendo un problema en la escuela, difícil de erradicar porque está enraizado en la sociedad

Fernando Mantecón (El Periódico del Estudiante)

La violencia en las aulas es una preocupación permanente, por más que se ponga más o menos de moda con casos puntuales como el reciente asesinato de una menor de 13 años en Seseña. Como señala Jesús Zapatero Herranz, orientador, miembro de la junta de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía y actual profesor en el IES Tubalcaín de Tarazona, "es un problema muy complejo, sin recetas mágicas, que exige para su estudio y solución el compromiso de todas las partes", como son la familia, los alumnos, los profesores... Y es que los problemas de violencia en las aulas no son más que el reflejo de los problemas de la sociedad.

Los conflictos presentan una amplia graduación. Aunque parezcan totalmente ajenos, una continua interrupción de las clases por parte de un alumno revoltoso o la agresión a un compañero son extremos de una misma línea: La de la pérdida de valores, respeto, competencias sociales... Y en muchos casos se echa la culpa de ello a los profesores. Para ayudarles a hacerse respetar surgen iniciativas como la del Reino Unido, en donde se les va a permitir hacer uso de la fuerza en ocasiones. Para Zapatero, "esta autoridad basada en la jerarquía no es útil si no va acompañada de una autoridad moral". Sería cuestión más bien de establecer un compromiso entre todos, fijar unas normas y respetarlas. Bajo ese espíritu hay iniciativas legales desde el Gobierno de Aragón, y "al final de este curso será obligatorio que cada centro tenga un Plan de Convivencia" para regular estas cuestiones. Pero, mientras tanto, los maestros siguen teniendo que lidiar con los problemas cotidianos. "Normas y literatura hay muchas, el problema es aplicarlas", resume el orientador.

Y es que el conflicto es inevitable, "lo importante es resolverlo bien y por la vía pacífica". Centrándonos en uno de los aspectos más extremos de esta escala de violencia, uno de los problemas más preocupantes es el acoso escolar, popularmente conocido como bullying. Algo que, estrictamente, ha existido siempre en la escuela, pero que cada vez "se sofistica más" --por ejemplo mediante el uso de las nuevas tecnologías, como analizaremos en otro apartado-- y a lo que se presta más atención, conforme avanza la sociedad. "Cada vez hay menos tolerancia con estos comportamientos, como con la violencia de género", explica Zapatero.

Entre las razones profundas de esta violencia hay muchas, principalmente la falta de habilidades sociales, no saber canalizar la agresividad y la poca capacidad de resistencia frente a la frustración. La solución, a largo plazo, sería un mayor y mejor diálogo entre alumnos, profesores y familias. Como dice el orientador, "todo lo que se hace transmite unos valores. Si en casa se habla mal de los profesores, estamos transmitiendo algo. Pero también si compramos un coche en lugar de ir de vacaciones con la familia, o si valoramos solo las notas en matemáticas y lenguaje pero no en competencias sociales y emocionales". Algo que según las leyes debería de contar como cualquier otra asignatura, pero a menudo no hay tiempo material para ocuparse de las habilidades sociales. O no se priorizan.

Pero alejándose de utopías, hay medidas un tanto más concretas que aplicar, tanto para profesores como para alumnos, a la hora de prevenir o tratar estos comportamientos. Entre las primeras, Zapatero insiste en atajar cuanto antes estos comportamientos: "Se tiende a ver como normales situaciones que no lo son, como un pequeño insulto a un compañero. Pero, si se deja pasar y va cuajando, puede fácilmente desembocar en pequeñas humillaciones continuas y, a la larga, en agresiones".

Esto es válido también para los alumnos, sobre todo si se es víctima del acoso o testigo (ver perfiles a la derecha). En este caso, lo importante es romper la ley del silencio a la que aludíamos en la portada, no caer en el juego de "chivatos" y "nenazas" que imponen los acosadores. Lo realmente cobarde es no hacer nada ante el abuso. Y la respuesta violenta nunca es la solución a estos problemas.

Más información: Asociación Aragonesa de Psicopedagogía

 

 

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