El misterio de la habitación 164

 

Relato ganador de la 1ª categoría del XII Concurso de Relatos de El Periódico del Estudiante

Elena Martín Pardillos, 1º ESO Escolapias Pompilia

El recepcionista del hotel llamó a la policía. El ocupante de la habitación 164 hacía dos días que no salía de la misma. No contestaba al teléfono y su llave no estaba en el casillero. Acudió la policía, aporreando repetidamente la puerta de la habitación, amenazando con entrar si quien estuviera dentro no la abría. Al final tuvieron que echar la puerta abajo porque estaba cerrada por dentro. No esperaban encontrar aquello. La imagen era impactante. Sobre el sofá, el cuerpo sin vida del ocupante de la habitación con los brazos ensangrentados y una gran mancha oscura sobre la gran alfombrilla de rayas grises y blancas.

Buscaron algún cuchillo o navaja con la que pudiera haberse cometido al asesinato. No encontraron nada más que un destornillador bastante afilado pero sin una sola mancha de sangre. El inspector jefe de policía pensó que el asesino o asesinos se llevaron el arma homicida para dificultar la investigación, pero, ¿cómo habían salido por la puerta estaba cerrada por dentro? Un joven policía que acababa de entrar en el cuerpo de homicidios se dio cuenta de que encima de la mesita que había junto al sofá había un vaso con aproximadamente un dedo de agua. Miraron en los armarios, en el baño, en el salón hasta en le nevera por si encontraban alguna pista y encontraron ropa, peines, cepillos, pasta de dientes... y en el frigorífico chocolate, yogures y un bol con fresas sobre un base de hielo.

Los policías decidieron seguir investigando fuera de la habitación interrogaron a los ocupantes de las habitaciones contiguas pero la mayoría de ellos llevaban uno o dos días en el hotel. Había un hombre con aspecto de dedicarse a los negocios que aseguraba haber vistos a una mujer saliendo de la habitación con cara de entre enfado y preocupación, pero las cámaras de vigilancia del hotel no habían grabado a nadie entrar ni salir de la habitación 164, así que los policías pensaron que aquel hombre tenía algo que ocultar.

Otro huésped dijo que hace tres días pasó todo el día en su habitación del hotel escribiendo su próximo libro y que no oyó nada. Un policía propuso preguntar a los empleados del hotel. Una de las limpiadoras dijo que durante los últimos tras días había estado puesto en la puerta de la habitación el cartel de no molestar, con lo cual ningún empleado entró en la habitación.

Tras estas infructuosas pesquisas, los detectives volvieron a la habitación. Fue entonces cuando notaron que en el agua del vaso flotaba una hoja fresa. Al joven policía se le encendido la bombilla. ¡Ya lo tenía! En realidad no había asesinato. Aquel hombre se había cortado las venas con un trozo de hielo afilado que había cogido del lecho de fresas. Después había dejado el hielo en el vaso donde se derritió.

Efectivamente, al mover el cadáver, encontraron debajo de él una carta en la que explicaba que se iba a suicidar porque su equipo había perdido la final de la copa.

 

 

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