La Vuelta al cole

 

Con el curso llega una nueva oportunidad de cumplir las promesas y retos que siempre nos planteamos en el mes de septiembre, siguiendo una serie de pautas

Fernando Mantecón (El Periódico del Estudiante)

Se acabó lo que se daba, un año más. Como cada mes de septiembre, llega la época de volver al colegio. Probablemente no haya muchos que tuvierais realmente ganas de hacerlo, porque, reconozcámoslo, dos meses y pico sin estudiar –al menos para los que no tengáis asignaturas pendientes– y dedicados básicamente a divertirse, son un chollo. Pero toca volver a clase, así que habrá que hacerse a la idea. De todas formas, no todo es malo: el reencuentro con los amigos, contarse el verano, el repaso a los cambios de look del personal, etc. dan para un tiempo. Pero pasada la euforia, tocará ponerse a la tarea.

Y así, también como cada mes de septiembre, llegará el momento de hacer los grandes planes de todos los años: Estudiar al día, ayudar en casa, hacer actividades... Planes que rara vez se cumplen. Pero no os desaniméis; por un lado, como dice Jesús Zapatero, orientador y psicólogo, "hay que hacer planes, aunque sea para incumplirlos". De la mano de este experto repasaremos algunas claves para que estos objetivos se cumplan, o al menos estén más cerca de hacerlo que otros años. Pero avisamos: no hay recetas mágicas ni atajos, y tocará trabajárselo, como todo.

Conócete a ti mismo

La primera clave para el plan ‘Este año sí’ es saber por qué otros años no. Es decir, analizarse un poco a uno mismo. Tendremos que reflexionar un poco acerca de de dónde partimos, cuales son nuestros puntos fuertes y débiles a la hora de estudiar, etc. Para ello podemos contar con pistas como la opinión de la gente de nuestro entorno, y la experiencia de otros cursos. "Si no analizamos los errores previos, no podemos ir hacia adelante", como resume Zapatero.

Una vez analizado podemos fijar unos objetivos para el curso. Objetivos realistas, claro, no podemos pretender sacar un 10 en todo, o sacar todo sobresalientes si solemos ir justitos. Pero sí aprobar todo si normalmente no lo hacemos o sacar notables si somos de bien. Una vez fijados los objetivos, tendremos que elaborar un plan para conseguirlos. Este plan abarca distintas claves, y como decíamos al principio no hay recetas mágicas. Como advierte el psicólogo, hay que adaptar las técnicas a las propias características. "Por ejemplo, hay personas a las que les funciona un método estricto, preciso y planificado, son como hormiguitas a las que les viene bien trabajar un poco constantemente. A otros, más creativos, este tipo de disciplina les agobia, y tienen que buscar otros caminos".

Afortunadamente estamos en una buena época para buscar estos caminos. Por ejemplo, a la hora de afrontar un tema que nos resulta muy aburrido si acudimos al texto. Pongamos por caso la historia. Hoy en día podemos encontrar en la red todo tipo de materiales, vídeos, animaciones o incluso películas para ambientarnos en la época que vamos a estudiar. También podemos investigar edificios o escenarios cercanos en nuestra ciudad correspondientes a esa época, para situarnos en el ambiente. Una vez contamos con una base que nos ha costado poco esfuerzo, incluso ha podido ser divertido, tenemos otro estado de ánimo a la hora de aprender los datos. En otras asignaturas puede ser más complicado, pero para cualquiera encontraremos algún material más vivo que el libro en internet.

En cualquier caso, hormiguitas o creativos, hay una serie de puntos clave que no le vienen mal a nadie. Utilizar la agenda como planificación, utilizar técnicas de estudio (esquemas, resúmenes), ordenar el espacio de estudio, etc. Podemos darnos pequeñas recompensas y establecer una rutina de trabajo que ayude a que el estudio se nos haga cuesta arriba. "Por ejemplo, estudiar primero las materias más difíciles o las que nos resulten más aburridas, cuando aún no estamos cansados. Descansar un poco, pasar a las más fáciles y darnos una recompensa".

Esta rutina es difícil de conseguir, hay que ir poco a poco –ahora mismo probablemente no tendréis mucho que estudiar– hasta alcanza la velocidad de crucero durante el curso. Es como salir a correr, no se puede comenzar con la maratón, pero si sales un día cinco minutos, y eres constante, el cuerpo te va pidiendo más.

El psicólogo señala dos peligros frecuentes para estas rutinas de estudio: Por un lado, "saber rodearse de gente que comparte tu motivación e intereses", no confundir la amistad con la responsabilidad de tus propios estudios y tus propias metas. Por otro lado, los ladrones de tiempo, básicamente las pantallas: consola, ordenador, redes sociales, móvil... Nadie te los prohíbe, pero has de ser consciente del tiempo que te roban para otras actividades. Pueden ser una recompensa tras estudiar, pero no esclavizarte.

Más información en: www.educaragon.org y www.psicopedagogia.com

 

 

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