La tercera juventud

 

Las personas mayores se muestran cada vez más activas en la sociedad, pese a los problemas.

Fernando Mantecón (El Periódico del Estudiante)

El pasado viernes se celebró el Día Internacional de las Personas Mayores, convocado por la ONU para hacer reflexionar a la sociedad sobre la importancia de este colectivo. Hay que tener en cuenta que con la mejora de las condiciones de salud e higiene, fundamentalmente en el llamado Primer Mundo, la esperanza de vida aumenta constantemente, lo que hace que los mayores cobren cada vez más peso en nuestra sociedad. Sin embargo, a menudo no tienen el protagonismo que merecen.

Como analiza María José Martín, trabajadora social del Coapema (Consejo Aragonés de las Personas Mayores), "la sociedad actual gira en torno a la juventud, a la buena imagen, y se aparta lo viejo, se ve en todo. Parece que las personas mayores queden fuera de la sociedad por el mero hecho de serlo". Es uno de los aspectos más negativos de un sistema basado en la productividad. En otras épocas se daba mucho más valor a la experiencia aportada por la gente mayor, pero ahora parecemos pensar: "Teniendo internet, ¿quién necesita que le cuente historias el abuelo?". Y sin embargo, como dice Martín, "son auténticas bibliotecas vivientes", y mucho de lo que tienen que contar no lo vais a encontrar en Google.

En cualquier caso, muchos mayores de hoy en día luchan contra esta exclusión, ayudados por instituciones como el propio Coapema o el Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS). Como explica Martín, el Coapema intenta "favorecer el asociacionismo entre los mayores, informándoles de los programas que les puedan ayudar". Para ello cuenta con servicios de asistencia social y jurídica, revistas, personal, etc.

El presidente de la entidad, Jesús Jiménez, remarca los problemas a los que se enfrenta este colectivo en la actualidad, que van más allá de los relacionados con la salud y la atención a la dependencia. Jiménez se muestra especialmente preocupado por la economía. "El sistema social es una preocupación constante, ha habido solo un 1% de aumento en las pensiones mínimas, lo que es una miseria". Sin entrar en profundidad en cuestiones económicas, es fácil entender que el sistema de pensiones se basa en el dinero que generan los trabajadores, y si la tendencia es que cada vez haya más desequilibrio entre población activa y jubilada, el panorama no es muy alentador.

Pero volviendo al día a día, Jiménez se muestra más positivo respecto a la actitud de las personas mayores en la actualidad. Siempre teniendo en cuenta que aún hay muchos que, por cuestiones de salud o de convencimiento personal, no utilizan su tiempo en nada productivo. Aún así, la tendencia está cambiando. "La gente mayor actualmente aporta bastante a la sociedad, ya no se queda apartada en un rincón como hace unos años". Antes estaba más generalizada la actitud de "ya he trabajado todo lo que tenía que trabajar", y los jubilados se quedaban en casa, como mucho cuidaban de los nietos o se pasaban el día en el bar.

"Hoy en día, y la prueba la tenemos en la misma Zaragoza, hay muchos talleres en los que se interesan por aprender todo tipo de cuestiones --desde informática a voluntariado del medio ambiente, pasando por actividades deportivas para mantenerse en forma--. Por ejemplo, el otro día hubo una jornada de Voluntariado en Ejea y comprobamos que sin la gente mayor no se podrían realizar muchas de las tareas que se necesitan de forma altruista".

Sin embargo, aún hay mucho por hacer, y Jiménez apunta una situación preocupante respecto al alcance de estos talleres y actividades. "Lo que nos inquieta es que todo esto se da en los grandes núcleos de población, pero no llega a las localidades pequeñas del ámbito rural, donde queremos que llegue", lamenta el presidente.

La trabajadora social, Martín, apunta otro ingrediente necesario en este cóctel de actividades, como es la implicación de otros sectores de edad en la integración. Porque no basta con que los mayores quieran ser parte activa de la sociedad, si esta no quiere. Por eso, desde diversas asociaciones se realizan programas de voluntariado y actividades conjuntas con la juventud, "por ejemplo para que estudiantes que tienen que viajar a otras ciudades convivan con gente mayor que está sola, a precios más económicos y con la ventaja de la compañía".

Al fin y al cabo, como resume Martín, "todos somos personas, en definitiva, y la convivencia es un enriquecimiento mutuo, hay muchísimo que aprender de las personas mayores". Tenéis la oportunidad de comprobar lo que podéis enriqueceros por vosotros mismos, sea en vuestra familia o fuera de ella.

Visita: www.iass.aragon.es y www.coapema.es

 

 

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