Diez almas

 

Carmen Fleta Vasile, La Salle Montemolín

Esta es la historia de una chica llamada Kristen que se había mudado con diez amigos a una casa enorme que le había tocado en la lotería. Era una casa muy bonita, muy espaciosa, con muebles y todo arreglado. Lo único extraño es que en cada habitación había un cuadro en el que aparecían las manos de un payaso abiertas.

Después de una semana, el 1 de agosto, Kristen soñó con la voz de un payaso que le decía: "Diez almas es igual a diez dedos y un alma voy a eliminar". Esa noche no le dio importancia, pensaba que era una pesadilla como cualquier otra, pero al siguiente día Pablo había desaparecido, porque fueron a su habitación y en el cuadro sólo quedaban nueve dedos. En el cuadro ponía con letras mayúsculas: Pablo. El dedo faltaba en el cuadro de todas las habitaciones.

Nadie sabía nada sobre Pablo porque no respondía al móvil y pensaban que se había enfadado o algo parecido. La siguiente noche Kristen volvió a soñar lo mismo, pero ahora con letra distinta: "Nueve dedos es igual a nueve almas y un alma voy a eliminar".

Kristen se asustó y se despertó. Fue a despertar a todo el mundo, pero antes miró el cuadro y quedaban ocho dedos. Estaban todos, pero faltaba Isabel. La mitad de la noche durmieron todos en el salón. Al siguiente día, Kristen les contó a todos lo que soñaba y se dieron cuenta de que los dedos que faltaban coincidían con las personas. Se asustaron y querían abandonar la casa; pero no podían, todas las puertas estaban cerradas por dentro y las ventanas también.

Llegó la noche y Kristen volvió a soñar lo mismo otra vez. Estaba llorando y Sara la despertó, pero cuando se volvió a dormir, Sara ya no estaba a su lado, había desaparecido como los otros. Cuando despertó y vio que Sara no estaba, despertó a todo el mundo y ya no se durmió nadie, tenían demasiado miedo como para poder hacerlo. Después de eso... Kristen sabía que ella causó todo y se quería suicidar pero no pudo, la pistola tenía balas pero aún así no funcionaba.

Volvió a soñar lo mismo, hasta que se quedó sola en la casa. Su último sueño fue con el mismo payaso, que esta vez le decía: "Un dedo y un alma quedan por eliminar. Parece que la última te has quedado... Disfruta de lo último que te queda por soñar".

 

 

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