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Las redes sociales continúan su espansión con cifras millonarias de negocio a pesar de las polémicas sobre la privacidad y el mal uso de los datos personales de los usuarios

Fernando Mantecón (El Periódico del Estudiante)

La película La red social, que narra la historia de Mark Zuckerberg, el creador de Facebook, está arrasando en taquilla. Y no es extraño, teniendo en cuenta la cantidad de usuarios que arrastran estas redes. A la mayoría de los estudiantes no hay que explicaros las aplicaciones y ventajas de estas redes, ya que sois usuarios activos de al menos una de ellas (el 80% de los jóvenes españoles lo son), a veces incluso demasiado activos. Hoy en día, como sucede con internet en general, se han convertido en algo tan habitual que ni siquiera nos planteamos cuándo surgieron, pero el hecho es que son un fenómeno bastante reciente.

Hubo antecedentes, pero fue en 1995 cuando Randy Conrads crea el sitio web classmates.com, uno de los primeros ejemplos de red social en internet, donde los estudiantes podían encontrar a antiguos compañeros de clase. Desde ahí fueron evolucionando las redes que conocemos y utilizamos hoy en día, bien sean fundamentalmente de amistad, como Facebook, Twitter o Tuenti, bien sean profesionales.

La idea de mantenerse en contacto con tu círculo de amigos, o ampliarlo sin necesidad de tener un correo electrónico concreto, parece demasiado sencilla para que nadie lo hubiera pensado antes. Sin embargo, tiene una profunda base teórica detrás, el análisis de redes sociales. Sin profundizar demasiado, podemos decir que este enfoque científico se remonta incluso al siglo XIX, aunque poco a poco fue perfilándose y estableciendo una teoría más compleja. En muchos aspectos supuso un cambio de enfoque revolucionario, ya que comenzó a considerar a la sociedad en base a las relaciones entre los individuos, y no (solo) por sus características propias. Por poner un ejemplo sencillo, las teorías anteriores no podían explicar por qué un individuo sin excesiva preparación ni capacidad intelectual ocupaba un cargo de responsabilidad en una empresa. Si analizamos sus relaciones sociales y vemos que su padre es el dueño de la empresa, el enfoque cambia bastante.

Por supuesto, las teorías son mucho más complejas que esto, pero vale como ejemplo. Los estudios se fueron adaptando a analizar la formación de opinión pública, a través de las relaciones de muchos individuos con personas clave, líderes de opinión, cuyos pensamientos son adoptados en mayor o menor medida por grandes sectores del público. Esto puede funcionar a pequeña escala, con un individuo hablando en un bar, o en los medios de comunicación. En el caso de las redes sociales, se podría equiparar con los seguidores en Twitter.

El enfoque de análisis de redes ha servido para estudiar la expansión de epidemias y enfermedades, entre otros muchos campos; pero en lo que respecta a las redes en internet, es importante el experimento del Pequeño Mundo, de Stanley Milgram, en 1967. Esta experiencia fue demostración de la Teoría de los Seis Grados de Separación: Se entregó a varios sujetos un paquete que tenían que hacer llegar a un desconocido que vivía al otro lado del país (en este caso, a la costa oeste de Estados Unidos). Para ello, debían enviarlo a un conocido que creyeran que tenía alguna posibilidad de contactar con el destinatario final. Y este primer receptor debía hacer lo mismo. Los científicos suponían que harían falta muchos envíos para que el paquete llegara a su destino, pero se sorprendieron al comprobar que solo habían hecho falta cinco o seis como media.

De ahí surgió la citada teoría de que dos personas cualesquiera están conectadas por una cadena relativamente corta de contactos. Y estos contactos de contactos, o vínculos débiles --los contactos de entre los 200 amigos de Facebook que no saludas por la calle--, son la base de las redes sociales y la explicación de su rápida expansión inicial. Si una persona invita a sus contactos, y la mayoría de estos invitan a los suyos... la progresión es geométrica.

En realidad, aunque resulte un poco materialista, el éxito de las redes sociales se basa precisamente en lo que puedes conseguir de estos vínculos débiles: El grupo estable de alguien, las personas con las que más se relaciona, no supera (por capacidad cerebral) las 150 personas. Pero los amigos de amigos pueden alcanzar grandes cantidades, y este primer grado de separación es factible que te ayude en cualquier aspecto --desde conseguir un trabajo a una entrada para un concierto-- por ser amigo de su amigo. Así, además de la facilidad de mantener el contacto con las amistades, las redes sociales en internet ofrecen otras muchas ventajas que explican su rápida expansión. Una expansión no exenta de polémica, ya que como dice la frase promocional de la citada película, "no puedes tener 500 millones de amigos sin hacer algunos enemigos"; pero de momento, no parece que nadie pueda con Zuckerberg y compañía.

 

 

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