Arenas inmóviles

 

La ocupación del Sáhara Occidental permanece sin solución desde el alto el fuego en 1991. Los recientes incidentes podrían ser un punto de inflexión en el conflicto.

Fernando Mantecón (El Periódico del Estudiante)

El pasado lunes, 8, el ejército marroquí desalojó violentamente el campamento saharaui de Gdeim Izik, establecido a unos 15 kilómetros de la capital, El Aaioún, provocando una cantidad indeterminada de muertos y desaparecidos. Indeterminada porque varía según quién ofrezca las cifras, si las autoridades marroquíes o el Frente Polisario (gobierno saharaui). En cualquier caso, las víctimas parecen rondar la decena, y los heridos los 150. Aunque, como dice Rafael Antorrena, miembro de Um Draiga, Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui en Aragón, "es difícil conocer los datos incluso estando allí". De lo que sí tienen noticias en la asociación es de que hay observadores españoles escondidos en las casas de el El Aaioún, escondiéndose de los registros policiales "y temiendo incluso por su vida. Según nuestras noticias, el ejército y la policía están intentando involucrar a la población civil para crear altercados y justificar la intervención militar. Es algo que llevábamos advirtiendo desde abril; estuvimos allí y ya se veía esa intención".

A poco que os interese el tema, llevaréis literalmente toda la vida oyendo noticias sobre conflictos entre marroquíes y saharauis. Sin embargo, según Antorrena, "lo habitual es la represión contra gente determinada, pero este ataque indiscriminado es inédito", lo cual tiene una doble lectura: Por un lado, da esperanzas a los involucrados en esta causa de que por fin actúe la comunidad internacional para poner fin a la situación; en el otro lado de la balanza, la reacción saharaui podría reactivar la amenaza de guerra abierta. El delegado del Frente Polisario en España, Bucharaya Beyún, declaraba en una reciente entrevista --que se puede leer en la web de Um Draiga, ver enlaces al final de este texto-- que "nunca hemos estado tan cerca de la guerra", desde el alto el fuego del 91.

Pero quizá antes de explicar los motivos de esta refriega convendría repasar, aunque sea sin entrar en muchos detalles, cómo se ha llegado a esta situación. Empezaremos en los años 60, cuando la ONU establece el derecho de autodeterminación de los pueblos; España se compromete a hacer un referéndum de autodeterminación para comprobar si los saharauis quieren seguir siendo colonia española o gobernarse a sí mismos (sobre cómo pasó el Sáhara a ser dominio español, lo dejaremos para vuestra curiosidad o vuestros profesores de historia).

El caso es que el prometido referéndum se fue retrasando, y el territorio fue cambiando de status --llegó a ser provincia-- pero la decisión no llegaba. En 1973, como respuesta a este inmovilismo, surge el Frente Polisario. Según Antorrena, "nunca fueron un grupo terrorista, como quiere hacer creer Marruecos para justificar su actitud". Pero sí tuvieron escaramuzas con el ejército español, en lucha por su independencia. En 1974 se llega a elaborar un censo de la población saharaui, de cara a la votación del referéndum, que nunca se convocará.

En 1975 tiene lugar la conocida Marcha Verde, un movimiento supuestamente civil, --"en realidad también les acompañaron militares", explica el miembro de Um Draiga-- por el que una multitud de marroquíes se trasladaron a los territorios saharauis como colonos. El régimen de Franco estaba dando sus últimos coletazos en España, y ante las dificultades en la península, y quizá alguna otra compensación, se firma el Acuerdo de Madrid, por el que España cede la administración (no la soberanía) del territorio a Marruecos y Mauritania, dando un barniz legal a la ocupación que Marruecos ya había hecho de facto con la Marcha Verde.

Sin embargo, la ONU no da ninguna validez a este tratado; en 1976, el Frente Polisario constituye la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), que hasta hoy es el único organismo regidor como tal, aunque tampoco esté reconocido de forma unánime (80 países sí lo consideran oficial). Volviendo a la ocupación, el Frente Polisario siguió con su lucha, y en el 79 Mauritania se retiró prácticamente del todo ante las dificultades: Marruecos ocupó este vacío. Mientras, construyó un gigantesco muro de 2.700 kilómetros que separaba una franja de territorio libre --los llamados territorios liberados-- y los asentamientos en Argelia del Sáhara.

Tras años de lucha, en 1991 se acuerda el alto el fuego, con el planteamiento de que se celebre el referéndum. Marruecos lo admite, pensando que se daría el voto a sus colonos en el territorio, pero la ONU pretende utilizar el censo establecido en el 74, actualizado, y Marruecos se niega. La ONU establece la Misión Internacional de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (Minurso), para vigilar la zona; pero no tiene ningún poder para intervenir ante cualquier conflicto.

Desde entonces, con escaramuzas, polémicas e incluso asesinatos --recientemente, el de un niño de 14 años-- periódicos, se han intentado varios planes de acuerdo. En algunos de ellos el Frente Polisario incluso aceptó que votaran los colonos marroquíes en el territorio, pero Marruecos finalmente dijo que no. Según Antorrena, "quizá les dio miedo que los propios colonos marroquíes votaran a favor de la independencia, que prefirieran vivir en un país moderno y democrático de nueva creación". Marruecos ha seguido oponiéndose firmemente a cualquier referéndum que tuviera como opción la independencia, "porque además sería un precedente para otras regiones que también quieren independizarse de los marroquíes".

Precisamente el lunes de autos se iniciaban unas nuevas conversaciones, y en algunos análisis se piensa que Marruecos atacó para que el Frente Polisario se retirara de las negociaciones y se volviera a la situación de inmovilismo. Y es que parece tener poco sentido atacar un campo de tiendas de campaña erigido como protesta ante la desigualdad de derechos sociales de la población autóctona frente a los colonos marroquíes. "No se les permite hablar en su lengua propia, están marginados, se les da menos trabajo, menos atención sanitaria...", explican desde Um Draiga. El tiempo dirá si la reacción de los saharauis se le va de las manos a Marruecos.

Más información: web.umdraiga.com y www.elperiodicodearagon.com

 

 

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