Magia ´pottagia´

 

El pasado viernes se estrenó la primera parte de ´Las reliquias de la muerte´, última entrega de la saga de Harry Potter, la más rentable de la historia del cine

Fernando Mantecón (El Periódico del Estudiante)

La saga del niño mago más famoso del cine está llegando al final del camino. Un camino largo, más largo que el de la propia historia --que en principio transcurre en siete años--, pero cuajado de éxitos. Si Harry Potter fuera un personaje real, y de alguna manera le llegaran las rentas de lo que han supuesto sus aventuras en el cine, los sueldos de muchos futbolistas de élite, incluso Cristiano Ronaldo y Messi, palidecerían ante la comparación. Y es que los ingresos que han generado las seis películas estrenadas, a la espera de los datos de la que se lanzó el viernes pasado, son escandalosos: 850 millones de dólares de beneficio la primera (La piedra filosofal, en el 2001), 779 la segunda, 666 la tercera... Un total de 4.513 millones de dólares en diez años se hubiera embolsado este hipotético maguimillonario, que incluso al cambio en galeones le hubiera dado para vivir más que de lujo el resto de su vida. Y eso a falta de los ingresos de las dos partes de Las reliquias de la muerte, que seguro que no serán pequeños.

Lo de si partir la última entrega en dos películas es por cuestión de trama o por dinero, es discutible; por un lado, sí parece que el último libro es demasiado cargado de acontecimientos y acción para una sola película, pero también lo era el quinto volumen, La orden del fénix, y así quedó. Sea por lo que fuere, los seguidores tendrán que esperar al verano del 2011 para dar por cerrado (¿definitivamente?) un largo capítulo de sus vidas. Lo más peligroso de estos desdoblamientos es que sientan cátedra, como ha ocurrido en el caso del otro gran éxito juvenil, Crepúsculo, o en la versión de El Hobbit, de Tolkien, que parece que finalmente sí se rodará.

Para muchos jóvenes lectores la serie de Harry Potter fue el primer fenómeno con el que descubrieron la magia de engancharse a la literatura, y eso es un mérito que ni el más feroz crítico podrá quitarle a la británica J.K. Rowling. Una afición que además ha tenido el aliciente para muchos de estos pequeños lectores de ir creciendo a la vez que el personaje; incluso lo ha sido para los que no compartían su edad. En el mundo real hace nada menos que 14 años que Harry habría derrotado a Voldemort, y ahora mismo tendría 31 años y estaría casado con Ginny Weasley y con hijos, según datos que se pueden extraer del propio libro. (Perdón por chafar el final, no contaremos mucho más, pero ¿de verdad creíais que iba a acabar mal?).

Este crecimiento de la historia es una de las claves de un éxito que, como admitían algunas de las críticas literarias, que al final tuvieron que hacerse eco de la saga, fue meritorio. No es probable que ni siquiera su autora pretendiera dar a estos libros un barniz de seriedad, ni convertirlos en un clásico, pero sí introducía algunos temas interesantes extrapolables al mundo real y en los que se puede profundizar con otras lecturas: La lucha entre lo correcto y lo cómodo, la intransigencia hacia los diferentes por parte de los poderosos --muggles y sangre sucia--, que puede ser vista como una metáfora del nazismo y el silencio de la sociedad alemana de la época...

En fin, méritos que por una u otra causa han convertido las aventuras del mago en la saga más rentable de la literatura juvenil, y con ella sus películas derivadas. En cuanto a estas, los críticos no han tenido empacho en ponerlas a caldo, como por otra parte suelen hacer con muchos otros filmes de éxito. Pero el público, una vez más, ha optado por la sana costumbre de hacer lo que le viene en gana, y como demuestran las cifras de taquilla ofrecidas antes, ha acudido en masa a ver cómo quedaba en pantalla lo que ellos habían imaginado en sus lecturas. Ejercicio que, por cierto, las más de las veces resulta decepcionante.

Por ahora, las primeras críticas hablan de grandes momentos de acción en esta primera parte de la última entrega, coincidientes con los del libro --el trepidante comienzo, el asalto al banco de los duendes Gringotts, con dragón incluído, o la narración de La fábula de los tres hermanos--, y un valle de tranquilidad que, como ocurría en la versión literaria original, parece restar ritmo bruscamente más que dar un respiro al lector-espectador.

Sea como sea, no quedará más remedio que pagar la entrada para poder formarmos nuestra propia opinión al respecto. Seguro que alguno está pensando que lo de pagar la entrada no es la única opción, y de hecho ya se filtraron 36 minutos de película en internet --algunos malicioso señalan que fue por la propia compañía, Warner Bros., para generar curiosidad-- antes de su estreno. Pero también es cierto que para ciertas espectaculares superproducciones nunca está de más contar con la magia del cine en pantalla grande. Nunca mejor dicho, lo de la magia del cine.

Visita: harrypotter.warnerbros.es

 

 

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