Feto y bebé

 

Alba Pérez Gracia, IES Juan de Lanuza

¡Qué bien me siento hoy! Qué grande parezco en este mundo tan pequeño. Creo que he crecido. Mi mamá hoy está algo nerviosa, ¿por qué será? ¡Ah, sí!, es que le toca la visita a uno de esos señores tan raros. ¿Médicos? Sí, me parece que así se llaman.

Necesito algo de comer ya, por favor, ¡me voy a desnutrir! Mi mami es lo mejor, "¡tú sí que vales!" le digo cada día; aunque ella parece que no escucha, presiento que sí lo hace ¿No se dice que las mamás tienen un sexto sentido? o al menos eso es lo poco que escucho cuando a mi futura casa viene mi tía, a quien sin conocerla ya quiero. Yo también estoy algo pensativo, pues dentro de muy poco tendré que enfrentarme a otro mundo distinto del mío, en el cual paso los días tan a gustito. En realidad, me siento como un rey al que le dan de comer, no tiene que escuchar estúpidos ruidos y, sobre todo, está muy calentito en su trono.

Ya hemos llegado. Ahora, como siempre, le preguntará cómo se siente, ¡qué tío más plasta!. Después le pedirá que se tumbe en la cama y a continuación, escucharán cómo yo respiro. Todos se irán contentos a casa, mientras yo estoy aquí solo, aunque con las mejores comodidades, donde seguiré pensando en que, tal vez, creceré y me haré del tamaño de un dinosaurio, que ni el tal Ramiro podrá sacarme de mi mundo, un mundo creado especialmente para mí.

¿Pero qué es esto?, hay muchas turbulencias. Veo todo blanco, borroso ¡este no es mi mundo! ¡Mamá, papá, ayudadme! No querréis que se lleven a vuestro hijo, ¿verdad? Qué aspecto tan horrible, estoy morado, parezco un racimo de uvas. ¿Quién es esa y por qué me pega en el culo? Señorita, que soy un bebé. ¿Alguien me oye? Pero qué frío hace en este sitio, podrían poner la calefacción. Por favor, tapadme, que soy muy pudoroso. Me estoy volviendo loco ¿nadie me escucha?...

Qué alivio, por fin estoy con mami y papi, y pensar que quizá me estaban abandonando. De repente, un enorme biberón me tapa casi toda mi cara bonita, se posa en mi boca, ¿será mi nueva comida? ¡Menuda porquería! ¿Dónde están aquellas deliciosas tartas de fresa que a mamá tanto le gustan? Me niego una y otra vez, hasta que acabo por tragármelo rápidamente. Seguidamente mamá me apoya sobre mi nueva cama, algo incómoda, pero esto no es lo peor de todo hasta ahora. Después de una semana, salimos de aquella guardería donde hice muchos amigos. Llegamos a mi casa y, finalmente, a la que iba a ser mi habitación, decorada con mucho gusto. Duermo un rato, porque después de todo el ajetreo me merezco un descanso, pero llegan las visitas y eso sí que es insoportable. Todos me zarandean, ¿es que nadie puede dejarme un minuto en paz?

 

 

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